El papa cobra derechos de autor
El papa quiere cobrar las encíclicas

Olvidos*. Autores sin techo.

El autor. El autor está sobrevalorado; me refiero al teatro, a la televisión o el cine, aunque en realidad hoy día se puede uno considerar autor de cualquier cosa (siempre que la podamos hacer pasar por nuestra, claro). Lo que otros lograron con dedicación lo están disfrutando ahora los asociados de la SGAE.

Hoy pocos parecen necesitar dramaturgos; escribir guiones se ha convertido en un “arte de todos”. Por eso es conveniente olvidar que la elaboración del guión ha de ser algo en contacto con “aquello” que se deja guionizar. Desde la lluvia de ideas a la escritura se ha de dar un proceso, pero ese proceso no termina hasta que, en el caso del teatro, la obra se representa. Muchos creemos, o quiero pensar que muchos, que la escritura no termina en el papel sino en las tres dimensiones de la caja escénica. Y aún así, se sigue escribiendo la obra en cada espectador que la visiona y cada vez que se representa. El proceso de escritura es un trabajo colectivo; cada pieza de teatro, guión o libreto se debe a la autoría de siglos de civilización.

Pero entonces, en este panteísmo de la propiedad intelectual podemos decir que no hay autoría. Sí que la hay, es el que acuña lo que puede, mientras puede y como puede. En el trabajo del autor participan todos; el contacto entre autores y actores, por ejemplo, no se propicia demasiado, pero ésto haría que la labor de director de escena recobrara un nuevo sentido y se reconocería la autoría de actores y dirección en la obra representada, filmada, emitida, rodada, proyectada, etc…

No se trata de quién tiene la primera o la última palabra, sino de quién la recoge. ¿Cómo se pagan los derechos de autor que son de todos?; comenzando por los que más directamente se “curran” y realizan la propuesta final (equipos artísticos) hasta el propio espectador. ¿Y qué me dicen de las lecturas, vivencias y acerbo cultural del llamado en exclusiva, “autor con derechos”? Quizás muchos autores debieran pagarle a la familia de Shakespeare por sus obras, o a la de Moliére o a la de Victor Hugo, vete tu a saber… Y ya puestos, ¿que me dicen de los derechos de autor de los propios personajes de las obras? ¡Que le pregunten a Pirandello!

¿Cuál es el status de los “autores sin derechos”? ¿Son ilegales? ¿qué grupo de presión les representa? ¿Qué techo les cobija? Yo soñé que soñaba que en democracia el derecho a la educación, la información y la cultura estaban protegidos. Pero viendo cómo está el tema inmobiliario, escalofríos da pensar en el derecho a tener derechos. La Iglesia, como no tiene ese problema, no tiene empacho en sumarse a la defensa del derecho de autor y los quiere cobrar. Palabra de Dios. El Papa se ha olvidado como muchos, de que las ideas circulan, no nos pertenecen y también de que la Iglesia es de todos, incluso de los ateos.

*Olvidos
Olvidos también se podría haber llamado “silencios”. La idea es ir sacando del olvido cosas que fuimos aprendiendo (digo fuimos porque nadie aprende nada solo) y que son difíciles de aplicar o de “entender” y las enviamos al olvido, guardamos silencio, ocupados como estamos cada uno en su tarea. Así que el mismo espíritu de este escrito “in progress” parte del más subjetivo punto de vista que se pueda ejercer.