Diferencias culturales
Versión para imprimir Lunes 18 de Junio de 2007 (Festivales y Ferias) por José Luis.

Que en España el teatro de títeres es un arte marginal no creo que me lo vaya a discutir nadie. Es más, yo diría aún más, he leído alguna declaración en la que se asegura que el colectivo de titiriteros queremos seguir siendo marginales, que nos gusta la marginalidad; a lo mejor también hay quien piensa que gozamos cuando se nos margina.
Todo esto viene a colación de una noticia leída en el Puppet Buzz sobre un festival de títeres celebrado en Nueva York y denominado ‘Passport to Puppet Theater‘.
Este festival de marionetas para adultos ha sido patrocinado por The Linux Loft, una empresa con sede en Manhattan que está especializada en el servicio a personas y empresas para trasladar sus sistemas informáticos tradicionales a otros de software libre o abierto.
Además, The Linux Loft ha contado con la colaboración de la Fundación Jim Henson.
Y esto, por más que nos duela, es absolutamente impensable en España, donde como decía al principio de esta entrada, los títeres son un arte marginal que no atrae la atención de las empresas, aún de las más liberales.
Además, y volviendo al tema de la entrada de hace unos días de Bolorino, agravado por el silencio que el colectivo teatral mantiene con respecto a las posiciones de la SGAE ante la ciudadanía. Eso nos ha perjudicado mucho. No hay más que leer algunos de los muchos comentarios que se hacen en la red sobre el derecho de autor y en más de una ocasión encontrarás frases como ‘la SGAE con el apoyo de los integrantes de la farándula’.
Y farándula, en España, somos todos aquellos que nos dedicamos a sobrevivir en el peculiar universo de la cultura.
Es necesario un cambio cultural. Y no me refiero al simple sistema de exigir a los otros que comiencen a tratar al teatro de títeres y marionetas como algo digno. Me refiero a que es necesario un cambio cultural entre nosotros, los propios titiriteros. A veces, parece que lo único que nos interesa es vender, promocionar nuestros espectáculos y nuestro trabajo.
Es necesario un compromiso de comunicación con el resto de la sociedad, no sólo para decir que los títeres son un arte milenario, enraizado en la cultura que respiramos cada día; sino el compromiso de decir qué opinamos sobre lo que sucede en el mundo. ¿Acaso porque la mayoría de nuestros contratos provienen de las administraciones públicas tenemos miedo a decir en alto lo que opinamos no vaya a ser que dejen de contratarnos?
No vale decir que estamos en contra de la guerra. Todos están en contra de la guerra. Bueno, quizás no todos, ya que algunos siguen justificando su existencia. Hay que hablar, opinar, contradecir; estar aquí en el día a día, decir y equivocarnos, debatir con el resto de la sociedad. No podemos jugar con nuestros muñecos durante todo el día, así jamás nos verán como gente seria, es más, yo diría aún más, así no nos verán jamás.






