Edades, teatro, educación y televisión

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Domingo 17 de Junio de 2007 (Actualidad Varios) por José A. Triguero.

Teatro para jovenes Caracas
Elenco de “Lo que Kurt Cobain se llevó”

El target de edad o la ratio o el público al que va dirigido un espectáculo, un programa educativo o taller o bien un programa de televisión es algo sobre todo de orden especulativo y no siempre se logra conectar con el estrato de población con el que se quiere conectar. Otras veces, se fabrican cosas para una edad y funcionan para otra. Y muy pocas veces se idean programas intergeneracionales, como mucho están los llamados espacios familiares que suelen ser un tostón que solo interesa a la abuelita de la casa, la pobre.

Acostumbrados a dividir las cosas en dos como estamos, normalmente se habla de dos grandes bloques, el producto cultural para adultos y el dirigido a los niños. Pero cada vez esta división se complica más. La búsqueda de audiencias hace más compleja la definición del target de edad apropiado. Los niños de 0 a 3 años comienzan a ser considerados, tanto en las propuestas educativas como teatrales o televisivas. Y los programas juveniles son una preocupación básica de todos los estamentos culturales implicados. Se trata, desde luego, de dos segmentos de edad delicados y faltos de atención.

Los títeres, el teatro de objetos y el teatro visual están ofreciendo en todos los campos propuestas para los niños de 0 a 3 años. En el teatro infantil se dan algunas iniciativas muy interesantes. En televisión hay también más oferta para ese segmento de edad y a nivel educativo, cada día son más los estudios y programas dedicados a la primera edad.

Sin embargo, la cosa no está tan clara para el público joven. Los programas de televisión “para jovenes” no los seducen. Los más dinámicos son vistos por los niños de 8 a 12 años. Y los programas plomizos, los ve un público indeterminado; pero no es significativa su incidencia entre los adolescentes.

El teatro juvenil es casi inexistente y en la mayoría de los casos es un grupo que se da por perdido o bien, se les convierte en “público cautivo” que ven obras en cartelera de autores clásicos o que tengan algún componente didáctico. Y por cierto, hablando de didáctico, no es que la E.S.O. o el Bachillerato les estimule mucho. Y en cuanto al teatro hecho con títeres, objetos o visual, nos encontramos ante poca distribución y poco riesgo asumido por los creadores ante un público difícil de convocar.

Por si los tres ámbitos, educación, televisión y escena se pueden retroalimentar, tiremos una piedra al reseñar una iniciativa que tratar de reunir a los jóvenes sobre una base temática.

Se trata del texto teatral “Lo que Kurt Cobain se llevó” de Karín Valecillos. El título es una excusa que “cuestiona a la juventud, su rebeldía, sus sueños y motivaciones”. Según declara la autora en la prensa “La obra muestra la eterna pelea entre lo que quieres y lo correcto”. Se está representando durante este fin de semana en la capital de Venezuela, Caracas.

La escritora venezolana se había dedicado hasta ahora a los textos para niños y tuvo la inquietud de ofrecer algo a un público avido de estímulos. Y por lo que se puede pulsar viendo foros sobre Nirvana y blogs, la obra ha conectado con los jóvenes y ha provocado una buena reacción en todos los sentidos, ha reavivado el debate y provocado un diálogo intergeneracional entre la juventud de ahora y los que fueron jovenes en los 90.


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