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Foto: jennerally

La derivación del nombre ‘marioneta’ es muy controvertida. Algunos expertos de teatro franceses sostienen que una célebre actriz, Marion, dio el diminutivo de su nombre a los personajes de madera que repetían, en dimensiones reducidas, sus delicados rasgos.
Otros expertos, por el contrario, aceptan y sostienen una curiosa y creativa tesis que se remonta a un episodio sucedido en la ciudad de Venecia en el siglo X.

Algunos piratas berberiscos, procedentes de las costas de Trieste, hicieron incursiones en la laguna véneta, capturando a doce doncellas que se dirigían a la iglesia de Santa María de la Salud para casarse (no entre ellas, claro está). La población se armó, persiguió a los piratas y, después de una dura batalla, liberó a las jóvenes novias. Y desde aquel día, se celebró todos los años una ceremonia que recibió el nombre de Fiesta de las Marías: doce doncellas en edad de casarse eran conducidas en procesión durante ocho días, siendo entregadas en matrimonio a otros tantos jóvenes (doce, que no ocho, ya que si no se hubiese incitado a la poligamia de unos pocos) con una dote facilitada por la República de Venecia.

Con el paso del tiempo, a causa de las restricciones económicas y las protestas sobre la elección de las doncellas, para no suprimir una ceremonia tan apreciada por el pueblo, se decidió sustituir a las jóvenes por doce enormes estatuas móviles de madera transportadas a hombros en cortejo, que recibieron inmediatamente el nombre de Marione. A causa de la inmensa multitud que invadía Venecia, los vendedores ambulantes acudían en gran número y ofrecían pequeñas estatuillas de madera, que movían los brazos y las piernas por medio de algunos hilos, y que reproducían en pequeñas dimensiones las estatuas de la procesión. A estas estatuillas se les dio el nombre de Marionette, es decir, pequeñas Marione.

Por último, hay que hacer referencia a la diferencia sustancial entre títeres y marionetas. El títere tiene sólo cabeza y manos; un trozo de tejido, cubierto por el traje, hace de cuerpo y sirve al titiritero para ajustárselo como un guante. El dedo índice sirve para sostener la cabeza, mientras que el pulgar y el corazón se usan para el movimiento de las manos.

Las marionetas, por el contrario, están dotadas de brazos, cuerpo y piernas móviles, accionadas por el marionetista, situado por encima o detrás de la figura.

Una consideración, mínima pero de gran relevancia: el títere que ‘viste’ al titiritero se convierte en una parte fundamental de su cuerpo y de su gesticulación; la marioneta y los hilos o alambres que la mueven son una prolongación del cuerpo del marionetista.

Alguien podría objetar que el escritor Collodi llame a Pinocho ‘títere’. Bien se trata de un uso erróneo del término. Al igual que sucede en español, también en italiano se usa a veces la palabra correspondiente a títere para designar en realidad a una marioneta, y viceversa.

En Francia, se habla simplemente de ‘marionettes’, término que los engloba a los dos, distinguiendo sólo ‘à fil’ o ‘à gaine’, es decir, la técnica de animación. Se usa el término marottes cuando se quieren indicar los títeres movidos por una varilla que sostiene el cuerpo, y guiñol cuando se hace referencia a los títeres de la tradición ligada a la ciudad de Lyon.

En Gran Bretaña, el término ‘puppets’ indica genéricamente todo el teatro de figura y lo mismo puede decirse de Alemania, donde se usa el vocablo ‘puppen’.

Como curiosidad, ya hemos hablado en titerenet sobre qué se busca más en internet: ¿Títeres o marionetas?


Publicado el Martes 22 de mayo de 2007