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Foto: LittleBlackCamera

Hoy comenzamos, como no podía ser de otra manera por la Introducción.

La historia de títeres, muñecos y marionetas tiene raíces muy lejanas. Podríamos decir que nació con la historia del hombre. De hecho, desde sus más remotos orígenes los seres humanos han sentido la necesidad de reproducir en diferentes dimensiones ‘objetos’ similares en todo a la estructura del cuerpo humano y dotarles de movilidad, utilizando materiales diferentes como marfil, piel, madera, plata, barro cocido, tejido o paja.

No existe lugar de nuestro planeta donde tanto en la antigüedad como en el edad contemporánea no se encuentre huella de este especial lenguaje expresivo que se llama ‘teatro de figuras’. ¿Cuál es el encanto de estos personajes? ¿Qué ha empujado a historiadores, científicos, filósofos, pensadores, escritores, artistas, músicos y literatos a interesarse por marionetas y títeres a lo largo del tiempo? ¿Y por qué hoy, en la era tecnológica, siguen logrando tanto éxito y suscitando tan vivo interés?

Para responder a tales interrogantes sería oportuno, en primer lugar, preguntarse qué es una marioneta o un títere: es un objeto realizado habitualmente a mano que reproduce una forma similar a la humana, o mejor dicho, que la recuerda en conjunto y en cada una de sus partes. Pero tal forma no aparece completamente igual al hombre. Incluso su dimensión, cualquiera que sea, crea relaciones entre las diferentes partes del cuerpo que no corresponden a las de la figura humana en que se inspira. Quizás hayas visto películas en las que aparecen criaturas ‘construidas’ por el hombre, como Frankestein y Golem. Cabeza enorme, brazos muy largos y manos grandes, en definitiva, cada una de las partes del cuerpo, junto a la deformación, te habrá permitido identificarlos como ‘monstruos’. Esto no sucede con la marioneta y el títere, en los que cada sección anatómica concuerda con las otras para generar un sistema absolutamente armónico que refleja y devuelve, transfigurada, la realidad. Con razón en la jerga teatral se llaman ‘figuras’.

Evidentemente dejamos fuera de esta definición aquellas ‘figuras’ en las que el constructor ha tratado deliberadamente de crear un ‘monstruo’ por medio de una marioneta. Y por supuesto, no se le escapará a nadie que damos aquí la definición clásica, es decir, anterior a la institución y desarrollo del ‘teatro de objetos’, en el cual, por ejemplo, una lata de sardinas, puede convertirse en el Romeo de una versión moderna, en la que Julieta pudiera ser un abrelatas.

Unid a esta imagen el movimiento, que no es el nuestro, el de los humanos. Es un movimiento mecánico, siempre ‘rígido’, que conquista la sonrisa del espectador precisamente por su “imprecisión”, como si quisiese decir a las personas: mirad qué graciosos sois cuando os movéis.

La gesticulación es ‘positiva’ cuando los brazos se abren o se levantan hacia el cielo y ‘negativa’ cuando los movimientos se cierran hacia el cuerpo o el rostro. La vehemencia o la dulzura de los gestos revelan el carácter del personaje que interpretan.

Hablan y cantan como los seres humanos, pero la voz no les pertenece; sin embargo, gobiernan y ordenan cada sílaba, cada nota, con la materia de la que están construidos, con su movimiento y su presencia en el escenario.


Tipos de Títeres: Clasificación de Títeres


Actualización:
Si además, quieres conocer cómo se fabrica un títere, no dejes de ver más propuestas sobre construcción de títeres y marionetas en nuestra sección: Taller de Marionetas.


Publicado el Viernes 18 de mayo de 2007

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