Crear para los niños menores de 3 años
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Buscando fuera de la red alguna aportación a estas páginas digitales he encontrado el número 3 del Boletín Iberoamericano de teatro para la infancia y la juventud, donde se recogen unas reflexiones de Jean Pascal Viault, director de la compañía francesa Lulubelle.
“Lo que me interesa en esta referencia a los más pequeños es la materia que ellos representan, sensible y sin códigos. Sin códigos de escritura, de significado de las palabras, de comportamiento, de aplauso… una verdadera materia en bruto a la que nos debemos enfrentar”.
“Escribir, poner en escena, entablar un diálogo sin contar nada o al menos sin pretender contar algo, sin comienzo, sin mitad y sobre todo, sin final. Recorremos juntos un espacio de tiempo que se prolonga a voluntad. Lo que nos impregna a todos es la atmósfera frágil, densa, efímera, en la que todo es sugestión y en la que nada se dice.
Crear imágenes, producir sonidos, proponer gestos, ofrecer temas, suscitar la mirada, ponerse en contacto con la ternura, entrar en ósmosis con la simple coartada de un momento de espectáculo, de un momento en el que el artista actúa frente al espectador en la mayor de las cercanías, la más pura intimidad.
El niño es un verdadero espectador al que debemos una exigencia artística que trastoca las cosas firmes, fundamentales. Ello implica una motivación verdadera, un deseo profundo de volver a encontrar en nosotros esa parte de infancia.
Para los artistas es muy difícil entregarse de esta forma, son frágiles y, a veces, pueden aceptar mal que un niño llore, se mueva, grite… pero es su forma de expresar lo que siente, ¿la liberación de una angustia, una forma de demostrar su interés, su indiferencia?
Lo importante es no dejar solo al más pequeño y nuestro papel de adulto es acompañarlo, calmarlo en ese momento que afecta a su vida.
Además, observamos en multitud de representaciones en las que los padres toman la mano del niño, lo sientan sobre su regazo, le frotan la cabeza con la nariz, lo besan, le dan el pecho… esta forma (¿maternal?) que nos corresponde de acompañarles en esta experiencia”.
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