Teatro andaluz para niños
Versión para imprimir 
El autor de este libro es Julio Martínez Velasco, sevillano de nacimiento, que nada más abrir las tapas del libro nos presenta una cita de Constantín Stanislawsky: “El teatro para niños debe estar hecho como el de los adultos, solo que mejor”.
Divide su obra en tres apartados: el niño ante el fenómeno escénico; el creador teatral ante el niño; y un siglo de intentos. La completa con una bibliografía teatral infantil.
“Desde que nace, el niño es un insaciable receptor de sensaciones, una placa fotográfica vírgen, donde puede impresionarse todo el mundo que le rodea; una masa de barro sin modelar, factible de adquirir la forma que se desee. En su memoria, vacía de recuerdos, se almacenan sensaciones primarias que habrán de convertirse en fundamentales tan pronto adquiera uso de razón, situación en la que el niño accede al raciocinio y comienza a extraer deducciones de las premisas del silogismo. Ello le lleva a la aplicación práctica de sus conocimientos anteriormente adquiridos. De ahí la intensidad arrolladora de su curiosidad, basada en un afán de conocer y asimilar su entorno. La satisfacción de esa curiosidad puede venirle al niño inconscientemente, mediante juegos, y consciente e impuesta, a través del estudio. Por el juego, el niño asimila mejor sus experiencias, dado el placer que recibe; por el estudio, las asimila quizás más profundamente, debido a la habilidad pedagógica de sus educadores.
La mayoría de los profesores consultados admiten que el ejercicio de una práctica teatral, por su carácter lúdico y formativo, es aceptada por el niño, no sólo sin la menor resistencia, sino con jubiloso entusiasmo.
La relación que el niño establece con lo que ve sobre la escena en el teatro empeña toda su personalidad. Espontáneamente deja ver su entera participación en los sucesos que se desarrollan en la escena. Podemos decir que, dejándose llevar por la historia que se representa ante él, el niño vibra por las fibras que constituyen su joven personalidad. La espontaneidad, la sinceridad y la sensibilidad hacia el mundo son las condiciones esenciales de la creatividad. Y son precisamente estas cualidades las que desarrolla la experiencia del teatro. El teatro permite al niño no sólo asimilar intelectualmente nuevos conocimientos, sino, además, ensanchar y enriquecer el conjunto de relaciones hacia el mundo exterior.
El niño es el espectador ideal. Yo he aprendido de los niños mucho más que los niños de mí. Los niños espectadores me han enseñado mis defectos y mostrado mis aciertos tan sólo con su actitud ante mis espectáculos. Un simple bache de ritmo, culpable a la dirección escénica, es acusado por el niño, que lo exterioriza menos disimuladamente que el adulto. Un dilatado estatismo en el juego escénico es igualmente advertido por el niño, e inmediatamente rechazado mediante la adopción de una postura de indiferencia. La monotonía en la expresión verbal, tan frecuente en numerosos intérpretes que tratan así de aliviarse en algunas representaciones desganadas o rutinarias, en seguida es acusada por el espectador infantil con una patente disminución de su atención. Y la pobreza cromática del espacio escénico provoca visible desgana en la recepción visual y auditiva del niño”.
Teatro andaluz para niños
Julio Martínez Velasco
RC Editor
ISBN: 84-87041-04-3
Un comentario en “Teatro andaluz para niños”
[…] Teatro andaluz para niños […]


Premios Assitej en los cuarenta - Titerenet teatro de títeres y marionetas
11 de Junio de 2007 a las 0:12