Sin títeres, sería lo mismo

Versión para imprimir Versión para imprimir
Martes 5 de Diciembre de 2006 (Espectáculos y Estrenos) por José A. Triguero.

la-barraca

Crítica de teatro de la obra: “La Barraca”. Cantina Musical. Autor y dirección: Volière Dromesko.
Lugar: Plaza Margarita Xirgu (Montjuïc), Barcelona.

Aquí puedes leer las impresiones recibidas después de ver la obra. Más referencias, en la entrada que publicamos con anterioridad y que titulamos El Teatro Dromesko en Barcelona.

“La Baraque” estuvo en Barcelona, una cantina donde los hermanos Forman y Theatre Dromesko, reciben al público para celebrar un encuentro inusual entre desconocidos.

La decepción es que los títeres pintan bien poco en esta creación. De la magia se encargan los animales y la cantante-actriz Lily; y del humor, los Forman, así que ¿qué les queda a los títeres?

El eje del espectáculo son los propios espectadores que han de compartir mesa, mantel y atracciones.

La baraque (cantina musical: vino, sopa y música), se instaló en el Mercat de les flors, frente al Lliure y el Institut del Teatre de Barcelona.

La barraca es enteramente de madera, con un aspecto rudo y sobrio, como corresponde a un refugio de montaña para 150 personas. Mesas, sillas, una barra, un pequeño escenario y la tramoya.

Evocaciones poéticas, música romántica, decadente, pícara y de baile. Atmósfera de cabaret desvencijado y morada de timadores. Un lugar donde pasárselo bien sin mucho esfuerzo.

Los artistas son virtuosos, desde los músicos a los clowns, que es lo que son, en realidad, los personajes que interpretan los hermanos Forman, quiénes saben aprovechar con sentido de humor el hecho de ser gemelos.

Resumiendo, La baraque es un lugar para ir a tomar unas cuantas copas de vino, una sopa, escuchar a los músicos, ver los números del mago, la pobre función de los títeres, alguna proyección, gags y a los animales que circulan en determinados momentos por allí.

Consiguen transmitir el caos propio de una feria, una fiesta popular donde el titiritero, por ejemplo, compite con los músicos para atraerse el favor del público mientras los buhoneros tratan de vender baratijas.

Este ambiente facilita el contacto entre la gente, que ha de cenar con quien le haya tocado y organizarse como grupo para servir la sopa y quitar la mesa. Una posibilidad, la de conocer extraños, que en ciudades como Barcelona parece difícil. Por eso, la respuesta de los asistente fue de gratitud.

Lo que pasa es que todo está diseñado para ir en grupo a divertirse sin pensar en más, pero si vas a ver el espectáculo, justamente tus espectativas dan al traste con el interés por esta peculiar propuesta. Hay muchos vacíos, esperas, silencios, luego la cena, etc…

Lo mejor: La posibilidad del encuentro, los músicos y el momento en el que un elegante y excelso Marabú vuela por la sala hasta posarse y luego subirse en la espalda de la cantante, Lily. Fué la imagen más sobrecogedora de todas. Aunque hubo otras. También hay que resaltar la cena, una sopa muy nutritiva y esperada.

Lo peor: Aunque los Forman parece que son titiriteros, éstos números fueron los más flojos, quizás porque hacían de payasos y se les iba la energía por el chiste. Las largas esperas hicieron que el respetable acabara con el pan antes de llegar la sopa. Y el vino era malo y caro.


Los comentarios están cerrados para esta entrada.

Más entradas en titerenet