
Ha actuado para adultos y niños en el reciente X Festival Internacional de Teatro Infantil de El Salvador con la obra “El soldadito de plomo”. Acerca de su trabajo comenta que “la técnica tiene que estar en función de la idea artística del espectáculo, se amolda a nuestra necesidad, no nosotros, como artistas, a la técnica. Es una elección”.
“La esencia creo que es la misma: el fenómeno del objeto que cobra vida y conmueve y emociona. Seguramente uno lo vaya renovando con el tratamiento que le da, el uso de nuevas tecnologías, la utilización de recursos como la iluminación le dan otro carácter. También el vencer preconceptos respecto de las características propias de este género, como es el uso de las técnicas, el despojarnos de prejuicios creo que ayuda a reinventar el arte de los títeres.”.
“Hay vestigios de que hubo títeres en la América precolombina. Nuestro arte de los títeres en Latinoamérica es mucho más joven y esto influye indudablemente. Europa tiene su impronta, su sello. Pero hoy desde Latinoamérica salen grandes exponentes del género, que son reconocidos en todas partes. Por lo general, los títeres en Latinoamérica están más vinculados a lo callejero, al teatro popular, no tan refinado, sofisticado. Hay una nueva generación de titiriteros en México, Venezuela, Argentina y Brasil, que se están formando con otro conocimiento conceptual respecto a lo que estamos haciendo. Y esto indudablemente termina traduciéndose en las propuestas. Los títeres, lamentablemente, en Latinoamérica están considerados un arte menor.”
“La mayor parte de la producción de títeres está destinada a público infantil y se entiende que los niños son menos importantes que los adultos. El género teatral para niños está menos considerado. Es una gran lucha que nos corresponde a nosotros y se ganan los espacios, como siempre, con trabajo. Uno tiene que demostrar con el trabajo, no con discurso, que no es un arte menor.”
Fuente: La Prensa Gráfica
Publicado el Sábado 21 de octubre de 2006


