El escenario de la ilusión
Versión para imprimir Domingo 15 de Octubre de 2006 (Exposiciones) por José Luis.

Se trata de una exposición itinerante que nos muestra los ingenios utilizados durante el teatro del barroco para realizar los efectos de sonido, de luz y de ingeniería escénica en los teatros.
En el momento en que escribo estas líneas puede verse en el Museo de las Cofradías de Ponferrada, León (antigua iglesia San Antonio) hasta el próximo 23 de octubre en una muestra organizada con la colaboración de la Red de Teatros de Castilla y León.
Pero como es posible que muchos no puedan acercarse hasta esta hermosa localidad leonesa, os acercamos también la información que está disponible en la red.
La muestra, creada por Miguel ?ngel Coso Marín y Juan Sanz Ballesteros, se ha estructurado en tres bloques temáticos: Sonido, luz e ingeniería. La mayoría de las piezas se ilustran con selectas acotaciones y fragmentos de textos teatrales españoles del Siglo de Oro, muchos olvidados y desconocidos, a partir del ingente material inédito, correspondientes a ediciones princeps del Siglo XVII.

Desde la antigüedad se utilizaron en el teatro máquinas simples para imitar los sonidos de la naturaleza. Como espectadores del siglo XXI hemos perdido la hermosa costumbre de escuchar estos sonidos producidos en directo. Los técnicos teatrales se convertían en intérpretes de idiófonos, es decir, instrumentos musicales cuyo sonido se produce por la vibración del propio material que los componen al ser golpeado, rascado, frotado o entrechocado y llegan hasta nuestros oídos en forma de ondas. No hace tantos años, por ejemplo, que dos medios cocos y unas sonajas se utilizaban en los seriales radiofónicos para imitar el sonido de los cascos de un caballo y sus campanillas.

Durante el Barroco se construyeron en las principales cortes europeas teatros donde inmediatamente se comenzó a utilizar la luz artificial para iluminar los decorados. Algunos llegaron a tener cientos de luminarias para dar vida a una sola representación. La luz de aceite y cera utilizada otorgaba a las representaciones un ambiente mágico y en ligero movimiento natural, que dimensionaba la escenografía y a los actores.

Desde la antigüedad grecolatina se utilizaron máquinas y grúas para hacer que los dioses bajaran al mundo de los humanos, escotillones para descender a los infiernos, prismas triangulares que volteaban sobre si mismos, llamados periaktes, para cambiar súbitamente decorados… El mundo del Renacimiento recogió estas prácticas escénicas adaptándolas y aplicándolas a las necesidades y a los teatros del momento, especialmente a las manifestaciones que se dieron en la corte. Los artistas e ingenieros del Barroco perfeccionaron el modelo teatral y la máquina del escenario a niveles asombroso.
Más información también en El Bierzo Digital.
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