Una de monstruos
Versión para imprimir Miércoles 4 de Octubre de 2006 (Actualidad Varios) por José Luis.

Cada vez que he movido en escena a un “monstruo” me he preguntado siempre, ¿por qué le atraen tanto los monstruos a los niños?, ¿y a los menos niños?
En esto estaba esta tarde cuando he tropezado con el blog Es duro ser verde:
“Yo creo que los monstruos nos gustan tanto porque son una metáfora (así como fácil, pero muy efectiva y la mar de aparente) para representar a los inadaptados, los que se creen feos, torpes, balbuceantes, inadecuados, fuera de lugar… A todo el mundo, vamos. O por lo menos, a mi, porque muchas veces me he sentido una de esas cosas, y más de una, todas a la vez.”
Y sigue escribiendo ese monstruo:
“No sé si será por eso por lo que me fascinan tanto… pero imagino que no, que hay algo más. Los monstruos es que suelen ser más interesantes. Veamos, por ejemplo, a la chica que cantaba por Ucrania, una rubia con pinta de muñeca de porcelana y pronunciado escote con forma de corazón que no dejaba de sonreír, guiñar el ojo, levantar el pulgar, y en general transmitir que “las cosas podrían ir mejor si todos pusieramos un poco de nuestra parte” (Título real de la canción suiza)… ¿A alguien le apetece conocerla? (Nota para los interesados: no me refiero bíblicamente) A mí no, desde luego, no me interesa nada. En cambio, si me entero de que esa misma pizpireta muchacha ha entrado bien jodida a su camerino, le ha dado una rabieta de mil pares de narices porque en el fondo ella es una insegura neurótica que cree (con razón) que nadie la quiere, le ha echado la culpa a la cuarta bailarina por la izquierda de sus muy pocos points y le ha tirado un jarrón a la cabeza, ha despedido a su manager cuando esté tiene que alimentar a diez churumbeles, y luego les ha echado un cubo de agua bendita por encima a los de Lordi por haberle ganao… pues ya la cosa como que gana mucho. Porque ella, en ese caso, sería realmente una monstrua, alguien con dobleces y zonas oscuras. Alguien mucho más interesante (aunque mejor mantenerse a una distancia prudencial cuando le da por el lanzamiento de jarrón).”
Ver entrada completa: Buenas noches, señor monstruo
En el fondo de nuestros miedos -tanto si somos un niño como un cuarentón desquiciado- siempre está el temor de ser un monstruo, alguien distinto a los demás, alguien capaz de cometer atrocidades. Tememos a los monstruo, nos tememos a nosotros y que algún día se produzca un clip en nuestro cerebro y aparezca lo peor de nosotros mismos.
-Arg -grito en la redacción semi-vacía.
-Jose: eres un monstruo -me dice el Jefe.
-Lo sabía -digo.
-Yo lo he sabido siempre -me responde él.
Entradas relacionadas
Los comentarios están cerrados para esta entrada.





