Títeres contra el fuego en Galicia

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Martes 15 de Agosto de 2006 (Actualidad Varios, Espectáculos y Estrenos) por Eliaquim.

Incendio
Fotografía de mozzercork

“Caperucita va con su cesta por el bosque, y se encuentra con que está arrasado por las llamas. En este cuento el malo no es el lobo, sino unos personajes que no aparecen, pero que son conocidos como los quemabosques .”
En plena oleada de incendios en Galicia [España] este espectáculo de teatro de títeres sitúa a Caperucita en los bosques gallegos.

Frente a una cruda realidad de contaminación y falta de valores en el mundo, hay gente destacable que busca de una u otra forma la de enseñar a los niños y adultos a respetar lo que podemos llamar propiamente como nuestro mundo: “La Tierra”

�ngelo es uno de ellos quien hizo una presentación en el barrio coruñés de Adormideras, Galicia, donde con sus aliados, los guiñoles, representó una obra clásica con un corte social y ético con la intención de enseñar a respetar los bosques de la devastación y la suciedad propiamente dicho.

“…Caperucita enseña a los niños a mantener cuidado el monte, limpiarlo de botellas y maleza y llenarlo de flores. Y por supuesto, a no quemarlo.”

Que buen ejemplo podemos rescatar y, porque no, imitar los pasos que sin mucho esfuerzo y tanto alboroto podríamos seguir con unas herramientas tan nuestras como son los títeres. Y no sólo podemos prevenir muchos desastres, sino informar a los que pocos recursos pueden tener o tanta falta necesitan. Tantos temas que nos aquejan últimamente y vemos en las noticias como son las guerras, la contaminación ambiental y social, el maltrato de niños y mujeres, y otras preocupaciones más que en estas últimas decadas han ido ocurriendo y no tienen cuando acabar.

Sigamos el ejemplo de �ngelo y con títeres en mano como armas de enseñanza, demos el ejemplo y eduquemos con vigor a las próximas generaciones. Y no sólo a titiriteros va esto, también a los artistas que trabajan sobre tablones, a los que tienen en mano un pincel, a los que con música pueden llegar más allá de los límites y tantas artes más que servirían como apoyo a esta causa que tanto urge a nuestro mundo. Es un deber que nos concierne como comunicadores sociales que somos.

Fuente: El Ideal gallego


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