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Jueves 3 de Agosto de 2006 (Películas Televisión Vídeos) por José A. Triguero.

Cars Pixar

Cualquier movimiento gratuito rompe el eje de la mirada del personaje, que está determinado no por lo que mira sino por cómo lo mira. Basta una sutil inclinación de cabeza para que se pueda pasar fácilmente de una emoción a otra. En “Cars”, la última película de animación de los estudios Pixar, se puede ver todo ésto y también se puede comprobar que no siempre hay que respetar el movimiento natural

Estuve en el cine viendo la película Cars del sello Pixar. En ella, la parte técnica (la animación en 3D) es el medio y el fin primordial que se persigue. Por eso, la película se convierte en un anuncio publicitario extra-largo aderezado con los suficientes réditos para ser un éxtio en las taquillas. Así se puede seguir financiando esta particular carrera tecnológica.

De todos modos, no nos engañemos, éste no es un inocente producto de entretenimiento. Con “Cars” Pixar ha ganado, por el momento, la batalla a sus competidores en el campo de la animación en tres dimensiones.

Sin embargo, no hay avance en los contenidos, sino repetición de clichés; es de un melodramático que apesta. La verdad es que de lo único que nos podemos alegrar es de que no eligieran una obra o un hecho histórico importante para inspirarse. Recordemos la impertinente versión Disney sobre “La Bella y la bestia”.

Por otra parte resulta tétrico el planteamiento de la película: un mundo sin seres humanos y habitados por coches parlanchines. Es hasta morboso saber que, durante toda la proyección, ningún coche va a abrir o cerrar sus puertas para que entre o salga ninguna persona.

No, no me he despistado y he tomado titerenet por una revista de cine. Es que ninguna de las críticas que he leído (casi todas favorables) resalta lo único que, a mi parecer, merece la pena: el trabajo preciso de las miradas de los coches. A todos les llama mas la atención los colores, las carrocerías de los coches, las carreras, los escenarios, etc… pero nadie subraya la importancia de los ojos de los automóviles. Se ve que Pixar se ha tomado a conciencia aquello de que de que los ojos dan vida a “la cosa”.

La mirada indica sentido, dirección, línea de acción, movimiento y, además, dirige la relación
física del personaje con el espacio que le rodea y con el resto de personajes.

¡Veo tantas veces, y a diario, la dificultad que los titiriteros tienen para creer en la mirada de su títere, para mantenerla, para focalizarla y, sobre todo, para no distraer su fuerza con movimientos parásitos que rompen el eje visual del títere! Parece que para muchos lo mejor es
moverlo sin ton ni son: ¡Total es un monigote!

Lo diré una vez más: cualquier movimiento gratuito rompe el eje de la mirada del personaje, que está determinado no por lo que mira sino por cómo lo mira. Basta una sutil inclinación de cabeza para que se pueda pasar fácilmente de una emoción a otra. En “Cars” se puede ver todo ésto y también se puede comprobar como no siempre hay que respetar el movimiento natural (en este caso de los ojos), habilidad ésta que humaniza a los propios coches.

Y es que las figuras animadas, ya sea por ordenador o directamente,tienen sus propias leyes, tanto físicas como dramáticas.

Es un pequeño tesoro que no se suele poner en valor cuando se recurre a dinámicas de creación y actuación más teatrales que titiriteras. Por poner un ejemplo, ¿es la palabra al teatro lo que la mirada al títere?


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