cocodrilo-feroz

Foto: El teatro de la selva

Guaira Castilla nos vuelve a enviar un texto, en este caso se trata de un poema de su hermano Teuco.
¿Pero a dónde vamos a llegar?, ¿poetas en titerenet?- se preguntará alguno.
Y yo le respondo, sin sonrojo:
-Es que poetas, lo hemos sido siempre.

Títeres de agua.

El títere en el agua juega con un búfalo
que se hunde
por el peso del alma del búfalo.

Un cocodrilo avanza
el búfalo, que no sabe que es un animal,
sigue empantanando
la inocencia del agua.

El títere, con instinto de títere,
se alarma
sabe que el cocodrilo
tiene un ojo verdadero de madera pintada,
que la forma es hambre de otras formas
y hay dramas donde no pasa nada.

El cocodrilo salta y devora
y se sumerge
como un barco en pena
en el cerebro de un espectador.

El títere, a salvo entre las bambalinas,
no puede pronunciar palabra.
El día es falso y la muerte real.

Y mientras, la música, como un viento,
mueve el arrozal de utilería
el agua juega a que es el agua.

Leopoldo Castilla


Publicado el Lunes 31 de julio de 2006