Títeres

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Lunes 10 de Abril de 2006 (Historia de los títeres) por José Luis.

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No tienen origen definido. Italianos, chinos, españoles o mexicanos han creado sus propios muñecos para interpretar sátiras o explicarle a los niños las historias universales del bien y del mal.
A García Lorca se le debe haber cultivado en América del Sur la pasión intelectual por estos seres que estimulan los sentimientos humanos.

La de los títeres es la historia amorosa del encuentro del hombre con el antiguo juego de la infancia, el cual permitía convertir un trozo de tela y una madera domesticada en el compañero o la amiga de tardes interminables.

Ya adultos, despojados del miedo a los fantasmas pero con el mismo amor hacia la aventura del tiempo infantil, los titiriteros y las titiriteras descubren en la creación, el manejo y la representación de marionetas y títeres, la posibilidad de recuperar el encanto del sobresalto y la intensidad de vivir admirados ante las sorpresas del mundo y sus circunstancias.

¿Cómo nació el títere?

Javier Villafañe está seguro de que este milagro ocurrió “cuando el hombre, el primer hombre, bajó la cabeza por primera vez ante el deslumbramiento del primer amanecer y vio su sombra proyectarse en el suelo, cuando los ríos y las tierras todavía no tenían nombre”.

El cineasta Luis Buñuel, con ocasión de una conferencia, dictada en el año 1927, comentó que es difícil acertar con su origen, en particular porque se conocen desde la antigüedad. “En China existieron muñecos articulados; también en Egipto. Según algunos eruditos alemanes, se usaron en procesiones y fiestas religiosas” e incluso Aristóteles y Platón hablaron de ellos.

Si sólo se puede aventurar la existencia de un verdadero teatro guiñol entre los griegos, afirmó Buñuel, en los romanos puede darse como cierta.

A partir del siglo XVII, en Nápoles, nacen los protagonistas de todo el teatro de títeres y marionetas que acompañarán el devenir de este arte hasta nuestros días. El origen del teatro de marionetas en Francia lo sitúa Buñuel hacia el siglo XVI con un marcado acento religioso.

Vía: prensalibre.com


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