Los hilos de la vida: La Tía Norica de Cádiz (III)
Versión para imprimir Miércoles 22 de Marzo de 2006 (Historia de los títeres) por José Bolorino.

Última parte del trabajo enviado por Desirée Ortega sobre la Tía Norica de Cádiz.
Mantenerse durante casi 200 años es todo un récord. El secreto está en la sabia combinación de tradición con modernidad, y en la habilidad de los titiriteros gaditanos para hacer diferente cada función.
En la actualidad, la compañía ocupa una sede estable pero provisional con capacidad para 150 espectadores en el Baluarte de Candelaria, a la espera de la construcción de su sede definitiva en la calle San Miguel sobre el solar del antiguo Teatro Cómico. El Ayuntamiento de Cádiz, mediante la Fundación Municipal de Cultura, ostenta la titularidad de la compañía. Sus miembros se agrupan bajo la figura jurídica de asociación cultural y, mediante convenio suscrito con la entidad municipal, llevan a cabo las diferentes actividades que genera la recuperación del legado.
En 2004 se conmemoraron los veinte años de la creación de la compañía con una magna exposición titulada “El legado de la Tía Norica (1984-2004)” expuesta en el Baluarte de Candelaria desde el 16 de diciembre de 2004 al 13 de febrero de 2005. Esta muestra reproduce la fachada y el interior de una casa típica gaditana, donde el visitante se ve envuelto por una escenografía de tamaño natural donde puede conocer el patrimonio compartido que constituye el legado de esta compañía. Una de las estancias es el propio dormitorio de La Tía Norica, donde al atravesar el armario, se inicia un viaje a través del tiempo para conocer su historia y la de su recuperación.
Técnicas
Mantenerse durante casi 200 años es todo un récord. El secreto está en la sabia combinación de tradición con modernidad, y en la habilidad de los titiriteros gaditanos para hacer diferente cada función. Existen unos guiones básicos sobre los que se improvisa continuamente, introduciendo todo tipo de comentarios, chismes, anacronismos o anécdotas de actualidad, resultando un tipo de espectáculo abierto que se renueva constantemente. Así, en el sainete, los gaditanos han visto desfilar los cambios de la moda en el vestir y los nuevos inventos, desde el ferrocarril al aeroplano. En los Autos de Navidad, han podido ver a los pastores ensayando un repertorio carnavalesco, después de confundir al ángel de la Anunciación con un OVNI. Además, se han ido incorporando nuevos conceptos estéticos que se derivan de la aplicación tecnológica en la puesta en escena teatral, como la luz eléctrica o las grabaciones sonoras.
Así, en la última versión de la aventura de Dª Norica, realizada en 1999 los antiguos decorados pintados se sustituyeron por una escenografía corpórea que copia la realidad hasta el mínimo detalle, apoyada en una iluminación que imita todas las horas del día. El realismo, se combinó, sin embargo con elementos distanciadores que inciden en la teatralidad del espectáculo, como la fue la idea de mostrar la maquinaria escénica en el cambio de decorados. En el Retablo de Maese Pedro (2001) el espectáculo se despliega en cambio, en un escenario de grandes dimensiones compartido por cantantes y manipuladores-actores que trabajan con las marionetas a la vista del público, en un onírico ambiente de cuento maravilloso, creado por una mágica iluminación.
Las técnicas transmitidas de manipulación incluyen dos modalidades: títeres de hilo, con cruceta vertical en forma de “T” o percha gaditana -cuyo centro sostiene la cabeza y los extremos los brazos, teniendo las piernas mando independiente- manejados desde los puentes del teatrillo; y títeres de peana (soporte de madera) con varillas en los brazos, que el manipulador mueve sentado en el espacio correspondiente al “foso”. También, para los espectáculos ó escenas que así lo requerían, se emplean títeres planos, sobre todo recrear escenas de multitudes. Tradicionalmente, para su construcción se había empleado el cartón piedra o fallero y la madera. Aunque no se han desechado los materiales de siempre, se han introducido otros nuevos como poliéster, goma espuma, cabello sintético y se han aplicado técnicas de imaginería. Por su parte, en la elaboración del vestuario, se utilizan todo tipo de telas, apliques, adornos, etc para que no falte ningún elemento, desde la ropa interior hasta cualquier tipo de complemento como sombreros o pendientes.
Por eso, como siempre aparece a pesar de sus años, “con la cara lavada y recién peiná”, la Tía Norica tiene un cierto carácter de Ave Fénix. De “incombustible”, según Fernando Quiñones, a la que nunca le mete el cuerno por el escritorio “el toro del tiempo” [6] , sosteniendo con fuerza esos hilos de la vida que conectan pasado, presente y futuro a través de un sencillo aparentemente espectáculo de marionetas.
[6] Diario de Cádiz, 7-4-1991: 34. Publicado tras la actuación de la compañía en el Festival Internacional de Madrid.
Los hilos de la vida: La Tía Norica de Cádiz (I)
Los hilos de la vida: La Tía Norica de Cádiz (II)
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Un comentario en “Los hilos de la vida: La Tía Norica de Cádiz (III)”
Estimados … 200 años, desde el Uruguay parece un disparate de tiempo, recuerden que aqui somos ¨el nuevo mundo´´ Primero quede cautivada por la foto, luego maravillada por vuestra historia y dinamica de trabajo.Aqui yo formo paarte de un grupo Teatro de Titeres La Nave, mis padres tambien eran titiriteros, pero aqui todo cuesta muccho sudor.Un fuerte aabrazo Lucia Queirolo.






Lucia
28 de Marzo de 2006 a las 19:20