Niño con tí­tere

Foto: Bekah267

Para la niña y el niño el tí­tere es un personaje casi mágico y por eso asisten asombrados a una representación, en la que un muñeco, se desplaza por el escenario y dialoga espontáneamente con ellos. A través del tí­tere las niñas y los niños se introducen en un mundo de fantasí­a en el que la imaginación pone los ingredientes necesarios para vivir plenamente la ficción.

En la educación del niño el tí­tere es “la relación directa que se establece en la trilogí­a maestro, muñeco y niño en donde el muñeco es el punto medio, el puente entre el punto de convergencia al cual llegan tanto el maestro como el niño” (Mane Bernardo, 1972: 105) Por este motivo es que el tí­tere ha sido usado con tanto éxito en el aula haciendo las delicias de grandes y chicos.

El tí­tere más conocido es el de guante, pero a veces no tenemos la habilidad para hacer la cabeza con pasta de papel, entonces podemos utilizar otros elementos como bolsas, cajas pequeñas de cartón, medias, tubos de cartón, nuestra propia mano, etc. Otro tipo son los tí­teres que se ponen en cada dedo de los que en la actualidad hay muchos modelos tejidos que se venden en el mercado y que representan personas, personajes de cuentos y animales.

De igual manera el teatrí­n no requiere de una confección especial podemos utilizar una sábana o manta que se sujeta del marco de la puerta, de dos sillas, o de otro soporte similar.

Para la elaboración de los libretos, creamos relatos a partir de experiencias de la vida cotidiana o adaptamos cuentos tradicionales o seleccionamos cuentos propios del lugar.

El tí­tere es también un buen recurso para:

Las reuniones con padres de familia cuando queremos, presentar una situación que va a promover un debate o intercambio de experiencias.

La capacitación de docentes y/ o animadoras para motivar la reflexión sobre un problema que hemos detectado en las visitas de seguimiento.

En los dos casos la escenificación va a permitir una mirada desde afuera del problema con un mayor nivel de objetividad.

El teatro infantil.

Es otra actividad que produce alegrí­a y placer al niño especialmente si la obra tiene una trama sencilla que es comprendida fácilmente por él.

El teatro infantil puede tener como protagonistas a niños o a adultos que realizan la función para los pequeños. Cuando los actores son niños la actividad se puede desprender tanto de la Unidad de Aprendizaje como de un Proyecto por lo que debe ser sujeto de planificación y evaluación.

Pero probablemente el disfrute mayor para los niños es cuando los protagonistas son adultos, que han preparado el espectáculo pensando en ellos, ofreciéndoles la oportunidad de vivir el momento como un juego mágico en el que se mezcla la realidad con la fantasí­a.

En este caso debemos cuidar que la obra tenga una trama sencilla y que algún personaje no vaya a causar temor, a los pequeños espectadores, como suele ser la presencia de una bruja mala o de un ogro, personajes frecuentes en los cuentos tradicionales. La selección de libretos adecuados para esta edad es nuestra responsabilidad.

Todas estas experiencias no se dan aisladamente sino que se articulan con otras que se realizan en los distintos momentos del dí­a y que estimulan capacidades que no se circunscriben solamente a la comunicación integral.

Ví­a: El desarrollo de las capacidades de comunicación integral y el juego

Aquí­ tienes guiones de obras de tí­teres para representar: