La leyenda del titiritero

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Martes 7 de Marzo de 2006 (Historia de los títeres) por José Luis.

marioneta

Foto: grixx.

Cuenta la leyenda que un barbero, (los pioneros de la medicina), ideó un teatrillo de títeres para atraer al público y así le compraran sus medicinas. Al poco tiempo, se dio que cuenta que era más rentable la marioneta que su “ciencia” y se dedicó al teatro de guiñol.

Sin embargo, en España en el siglo XIII, un juglar le pidió al rey Alfonso X el Sabio que delimitara la diferencia entre los distintos oficios teatrales. Y el rey accedió. Se quedó en que el juglar era aquel que tocaba y cantaba en la corte, los histriones los que tocaban instrumentos musicales, inventores eran los trovadores, joculatores los acróbatas, truhanes los que hacían reír y cazurros los que amaestraban animales y representaban el teatro de títeres, lo más bajo de toda la escala. Eso es, que se notara la diferencia, y que quedara claro que no todos eran lo mismo. Pues si esta terrible contraposición la encontraron entre sus propios compañeros artistas, resulta sencillo imaginar lo que serían para nobles y “honrados” trabajadores.

En los momentos en los que los teatros se prohibieron fueron los títeres las únicas representaciones posibles. El títere fue la representación simbólica del actor.

Titiriteros, teatreros, cuentistas, son términos que aún hoy se emplean con tono despectivo en nuestra lengua.

En la actualidad, este concepto ha cambiado. El arte del titiritero es complejo porque en la mayoría de las ocasiones son ellos los que realizan sus marionetas y los decorados. De este modo combinan el arte plástico, la creación de guiones y la interpretación. Existen muchos tipos de títeres y de formas de representación: la marioneta, el títere de guante, el títere de varilla, el títere de sombra, títere de dedo, etc. Todo un mundo lleno de secretos que constituyen uno de los artes más bellos y que requiere gran preparación.

Manuel de Falla, compuso una pieza de guiñol, “El retablo de Maese Pedro; Federico García Lorca, enamorado del teatro, investigó el mundo del títere y escribió obras en las que aparecen marionetas: Títeres de cachiporra, La zapatera prodigiosa o El retablillo de Don Cristóbal. Christoph Gluck, Haydn, Gozzi, etc., escribieron obras de guiñol. El títere fue admirado y estudiado por muchos intelectuales del siglo XIX, y es en este momento donde pasa a formar parte del entretenimiento infantil.

Fuente: Paloma Merino.


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