Máscaras del mundo en Bilbao
Versión para imprimir Jueves 2 de Marzo de 2006 (Exposiciones) por José Bolorino.

Hasta el 31 de marzo de 2006 puede visitarse en el hall de la Casa de la Cultura de Barraincua (Bilbao) la exposición de Máscaras del Mundo.
Una variada selección de máscaras del mundo utilizadas para rituales, fiestas, teatro y otro tipo de espectáculos se complementa con la documentación existente en la biblioteca y videoteca del Centro de Documentación de las Artes de los TÃteres de Bilbao.
Los poderes invisibles, dioses, espÃritus, demonios, se manifiestan en las primitivas civilizaciones a través de máscaras, y el danzante presta su cuerpo y su voz al espÃritu representado por su máscara. Cuando la ceremonia mágica o religiosa se convierte en teatro, la máscara permite al actor ir más allá de su humanidad y convertirse en personaje mÃtico, despojándose completamente de su propia personalidad. La terrible Rangda de Bali está representada por un honrado campesino, y las princesas del teatro Nô del Japón, más graciosas que ninguna mujer, por hombres que han superado a menudo los setenta años. Incluso cuando la máscara se reduce a un disfraz de Carnaval o a un simple baile de disfraces, conserva su poder de transformar al que la lleva.
El campo de acción de la máscara del juego teatral se sitúa entre el de la máscara de los teatros tradicionales y el de la máscara de cotillón o baile de disfraces. Haciendo desaparecer el rostro del actor aficionado, la máscara lo deja también libre de su personalidad cotidiana, de su miedo y de sus nervios, lo mismo que los esquemas de juego aprendidos al mirar los primeros planos en el cine y en la televisión. Le obliga a valerse de su cuerpo para expresarse exagerando los ademanes; le permite ser “otro� o, por el contrario, ser el “mismo� pero más profundamente.
El tÃmido dará curso a su agresividad tras una máscara feroz; el duro, bajo una máscara neutra, aparentará una dulzura inesperada, y tanto más será asà cuanto que la máscara habrá sido hecha ex profeso para el que ha de utilizarla. Al iLos poderes invisibles, dioses, espÃritus, demonios, se manifiestan en las primitivas civilizaciones a través de máscaras, y el danzante presta su cuerpo y su voz al espÃritu representado por su máscara. Cuando la ceremonia mágica o religiosa se convierte en teatro, la máscara permite al actor ir más allá de su humanidad y convertirse en personaje mÃtico, despojándose completamente de su propia personalidad. La terrible Rangda de Bali está representada por un honrado campesino, y las princesas del teatro Nô del Japón, más graciosas que ninguna mujer, por hombres que han superado a menudo los setenta años. Incluso cuando la máscara se reduce a un disfraz de Carnaval o a un simple baile de disfraces, conserva su poder de transformar al que la lleva.
El campo de acción de la máscara del juego teatral se sitúa entre el de la máscara de los teatros tradicionales y el de la máscara de cotillón o baile de disfraces. Haciendo desaparecer el rostro del actor aficionado, la máscara lo deja también libre de su personalidad cotidiana, de su miedo y de sus nervios, lo mismo que los esquemas de juego aprendidos al mirar los primeros planos en el cine y en la televisión. Le obliga a valerse de su cuerpo para expresarse exagerando los ademanes; le permite ser “otro� o, por el contrario, ser el “mismo� pero más profundamente.
El tÃmido dará curso a su agresividad tras una máscara feroz; el duro, bajo una máscara neutra, aparentará una dulzura inesperada, y tanto más será asà cuanto que la máscara habrá sido hecha ex profeso para el que ha de utilizarla. Al igual que la marioneta, con la que se actúa muy bien si no es excesivamente pequeña, la máscara permite expresarse sin exhibiciones. Ofrece además la ventaja de utilizar el cuerpo del actor. No se debe olvidar que su eficacia es proporcional a su sencillez, o sea, a su fácil comprensión.gual que la marioneta, con la que se actúa muy bien si no es excesivamente pequeña, la máscara permite expresarse sin exhibiciones. Ofrece además la ventaja de utilizar el cuerpo del actor. No se debe olvidar que su eficacia es proporcional a su sencillez, o sea, a su fácil comprensión.
La exposición puede visitarse hasta el 31 de Marzo en
Casa de Cultura de Barraincua.
C/ Barraincua 5, en Bilbao (Vizcaya)
Consultas: cdtb@euskalnet.net
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