Cuando el tÃtere es actor dramático
Versión para imprimir Martes 28 de Febrero de 2006 (Grupos de tÃteres) por José Luis.

Foto: Karen
Tito Lorefice y Carlos Almeida integrantes del Grupo de Titiriteros del San MartÃn responden a algunas preguntas en una entrevista realizada en Página 12: “El titiritero es un intérprete dramático, como un actor, pero mucho más sutil, porque debe utilizar otro instrumento para comunicarse además del propio cuerpo. Entonces, lo que se logra, por contrapartida, es una mayor sÃntesis gestual, una mayor potencia, que difÃcilmente podrÃa ser encarnada por un actor”.
Las obras se representan con tÃteres de guante, lo que permite un desarrollo más grotesco en el primer plano y garantiza lo cómico en las obras, pero esa posibilidad expresiva del tÃtere también acentuará las tragedias que le ocurran. Esta amplitud dramática que el tÃtere es capaz de expresar es lo que, según Lorefice, permite afirmar que “el titiritero es un intérprete dramático, como un actor, pero mucho más sutil, porque debe utilizar otro instrumento para comunicarse además del propio cuerpo. Entonces, lo que se logra, por contrapartida, es una mayor sÃntesis gestual, una mayor potencia, que difÃcilmente podrÃa ser encarnada por un actor. Al ser el tÃtere una metáfora, una poesÃa corpórea, uno puede ver en el personaje soledad, tormenta, bondad, maldad, abstracciones personificadas en una cosa. Y no bien lo ve, como cosa ya se instala eso que esâ€?. Y Almeida amplÃa: “En el caso del actor, los lÃmites corporales coinciden con los del personaje; en el caso del titiritero, el personaje está afuera del cuerpo del titiritero. Se crea un mundo más objetivable, un mundo donde absolutamente todo es posible a través de los objetos porque se les atribuyen las condiciones de vida que uno determine. Entonces, esta idea de funcionar como demiurgo, como un niño que arma con sus juguetes historias fantásticas donde todo es posible es un desafÃo enorme, porque nunca terminás de inventar cosas, de probar. Es fantásticoâ€?.
En general, existe el doble prejuicio de que el género tÃteres es siempre infantil y que las obras dirigidas a los chicos deben ser ingenuas y simples. Al respecto, Almeida cuenta que “desde el grupo se insiste en que la creación debÃa ser honesta, inventiva, de calidad. Kive Staiff (director del teatro) siempre anunció los espectáculos que podrÃamos llamar para niños como espectáculos para grandes y chicos. Yo adhiero a eso, a que la calidad permite romper el prejuicio de que tÃteres es igual a una ingenuidad medio tonta. Los tÃteres son un arte milenario, con mil posibilidades, que puede atrapar a un niño, a un adulto. Hay ciertos lugarcitos donde todos nos juntamos. El objeto viviendo es algo que al ser humano lo intriga. Y cuando el objeto creado o modificado por el hombre empieza a manifestar conductas humanas nos devuelve un espejo. Y eso inquietaâ€?, concluye.
Fuente: Página 12.
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