Los hilos de la vida: La Tía Norica de Cádiz (II)

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Jueves 2 de Febrero de 2006 (Historia de los títeres) por José Bolorino.

Autos Tía Norica
© Fotografía Manuel Fernández

Continuamos con la segunda entrega de la historia de La Tía Norica de Cádiz.
En esta ocasión, y de la mano de Desirée Ortega, sabremos de los espacios y manos por las que ha pasado la Tía de Cai, así como los premios y reconocimientos que ha obtenido.
Si no la has leído aún, enlace a la primera parte.

Tras el derribo del teatro de la calle Compañía que, consecuente con la historia, recibió los nombres de Isabel II (1834-1868) y Libertad (1869-1870), continuaron las representaciones en diversos locales, hasta finales de siglo. Desde principios del XX, Luis E. Chaves se hizo cargo de la compañía para la que construyó una barraca desmontable para 200 espectadores. En su interior se encontraba el “retablo” -espacio de representación para La Tía Norica desde entonces- cuya estructura es la copia exacta de un escenario a la italiana con todos sus elementos, adaptado a las dimensiones de un títere.
Tras la muerte de Chaves en 1919, le sucede su yerno Manuel M. Couto quien también realizó varias innovaciones, además de ampliar el repertorio con obras de autores y temas locales como La Virgen de la Palma, o parodias del teatro español como El Tenorio de astracán. Incluso convirtió a Batillo en protagonista de dos espectáculos, Batillo Cicerone y El sueño de Batillo. Finalmente, también realizó réplicas de los personajes de Chapete, Pinocho, Pipo, Pipa, etc., del famoso creador Salvador Bartolozzi.

Desde 1947 a 1959 continuó bajo dirección de Joaquín Rivas Sáenz. Los títeres descansaron durante 15 años y en 1974 se realizaron las últimas representaciones en Cádiz con los títeres originales.

En 1976 se publicó el libro de Carlos Aladros, La Tía Norica de Cádiz (Madrid: Editora Nacional). Las autoridades empezaron a interesarse por este legado que, finalmente, fue adquirido por el Ministerio de Cultura en 1978 y depositado en el Museo de Cádiz.
Daba la impresión que había terminado la vida escénica de los títeres gaditanos. Pero una vez restaurada, parece que la Tía Norica pensó que si no la mataba el toro, no la mataba nadie.

En 1982, se organizó una exposición monográfica de la II Fiesta Internacional del Títere de Sevilla. Los organizadores pidieron a los antiguos componentes, una “exhibición ilustrada”, que obtuvo tal éxito que se repitió hasta tres veces más. Como consecuencia, en 1984 el Ayuntamiento de Cádiz y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía acordaron recuperar la compañía, realizándose reproducciones exactas de los títeres originales.

Tras el estreno del montaje El dragón de tres cabezas (1984), Pepe Bablé asumió la dirección en 1985 y, desde entonces, se han recuperado y creado los siguientes espectáculos: Sainete de la Tía Norica, Autos de Navidad y “Baile de marionetas” (1985); Autos de Navidad (reestreno, 1989); Batillo Cicerone, “pimpi” de “Cai” (1990); La Tía Norica: el sainete (1999); El retablo de Maese Pedro (2001) y El Sueño (2002).

La Tía Norica ha formado parte, prácticamente, de todas las ediciones del Festival Internacional del Títere “Ciudad de Cádiz” y de la programación de diversas salas, como Teatro Alambra o Gran Teatro de Córdoba. Además, ha participado con representaciones y/o mediante exposiciones en diferentes encuentros del panorama teatral, como el Festival Internacional de Teatro de Madrid (1991), la Feria Internacional del Títere de Sevilla-Expo 92 o el Festival Mundial de Teatro de las Naciones de Chile (1993). Igualmente, ha ofrecido sus actuaciones en la Feria del Libro de Cádiz y a petición de diferentes organismos, como universidades o asociaciones, y colaborado en diversas acciones formativas.

En el apartado de reconocimientos y galardones, se puede señalar el “Día Internacional de los Museos 1999″, organizado por el Museo de Cádiz dedicado a La Tía Norica; el homenaje de la profesión teatral andaluza en la Feria de Palma del Río 2000; el “Lorenzo Luzuriaga 2004″ de Fete-UGT y el Museo Nacional del Teatro, de Almagro (Ciudad Real); el gaditano premio “Angelitos míos 2004″ de la Peña “Los Dedócratas” y, sobre todo, la Medalla al Mérito en Bellas Artes del Ministerio de Cultura 2002.


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