
Fotografía Manuel Fernández
Désirée Ortega nos hace llegar un interesante artículo sobre la historia de La Tía Norica.
Por su extensión y formato, con mucha información y notas a pie de página, hemos decidido publicarlo por partes.
Describir la historia de los títeres de la Tía Norica significa efectuar una auténtica regresión al nacimiento del drama occidental.
Yo creo que la suprema aspiración del Arte y, especialmente del Teatro, debe ser recoger, reflejar, dar la sensación de la vida de un pueblo, o de una raza.
Ramón María del Valle-Inclán.
La Tía Norica de Cádiz es más que una compañía de marionetas. Es un espíritu burlón con solera, que representa la idiosincrasia de una ciudad, y cuyos hilos son de la misma materia que los de las Parcas. “Apenas abrimos los ojos al mundo”, decía un crítico anónimo en 1851[1],
“nos llevaron a aquel cuasi-teatro para reírnos con el corazón, para aplaudir con el alma”. Durante generaciones, gaditanos de toda edad y condición han compartido el mismo espectáculo, cumpliendo con un ritual iniciático en los misterios de Talía: desde el obispo Arbolí, hasta el novelista Fernando Quiñones, pasando por el historiador Adolfo de Castro, el músico Manuel de Falla o el dramaturgo José Mª Pemán. Mucho antes, su fama había ido traspasando, sigilosamente, los límites de su ciudad natal. Los niños de la Sevilla de 1870 ya entonaban por las calles, al compás del olé bujaque: “A la Tía Norica le ha cogido el toro, le ha metido el cuerno por el escritorio…” [2].
La misma cancioncilla con la que una abuela gaditana acunaba a su nieto venezolano, el cual, siguiendo el rastro de sus notas, desde Maracaibo vino a Cádiz para encontrar sus raíces [3]. Mucho antes, Lorca la había inmortalizado en 1931 al escribir la genealogía de don Cristóbal [4]
(…) saludemos hoy en “La Tarumba” a don Cristóbal el andaluz, primo del Bululú gallego y cuñado de la Tía Norica de Cádiz (…)
Describir la historia de los títeres de la Tía Norica significa efectuar una auténtica regresión al nacimiento del drama occidental. Una parte importante de su repertorio la constituyen los Autos de Navidad. Se trata de textos con estructuras y temas muy similares a aquellas piezas cuyo núcleo principal es la vida de Jesús y que se representaban en toda Europa desde el siglo XV, pero ya fuera de las iglesias. En los misterios medievales y en los de la Tía Norica son constantes los anacronismos, la combinación de hechos históricos y contemporáneos, la mezcla de profano y sagrado, sublime y grotesco, cotidiano y universal. Así, constituyen un modelo para entender cómo se produjo, a finales de la Edad Media, la transición del teatro religioso al profano, tras la pérdida de la tradición clásica. Por analogía científica, sería cómo tener un dinosaurio vivo a la puerta de casa.
La forma definitiva de sus representaciones se fijó a finales del XVIII y su “historia oficial” empieza en los primeros años del XIX. Según la Guía Rosetty de Cádiz para 1871, en 1815 se inauguró un teatro en la calle Compañía para las representaciones del “antiguo nacimiento de figuras corpóreas [5] conocido por el de la Tía Norica”, que funcionó sin interrupción durante 55 años, a cargo de la familia Montenegro. Las funciones, que tenían lugar durante la “Feria del Frío” -entre el 8 de diciembre al 2 de febrero- siempre concluían con un sainete protagonizado por personajes que reflejaban tipos populares de la ciudad: la Tía Norica, atropellada por un toro por culpa de su travieso nieto Batillo; ante la gravedad de las heridas, recibe la visita del médico y, luego, la de un escribano al que dicta un estrafalario testamento.
Notas:
1 Álbum de Cádiz, nº3, 19/1/1851.
2 Otero, José Tratado de bailes, Sevilla, 1912, p. 164.
3 Se trata de Enrique León, que llevó a escena su propia versión del Sainete de la Tía Norica con la compañía de la que es director, la Sociedad Dramática de Maracaibo, en 1990.
4 Véase “Retablillo de don Cristóbal”, en Obras Completas, Madrid: Aguilar, 1967, p. 1047.
5 Figuras corpóreas es uno de los nombres que se da a las marionetas en el siglo XIX.
Publicado el Miércoles 25 de enero de 2006
Etiquetas: Cádiz, la tía Norica










me gustaria recibir mas informacion en cuanto a este tema, ya que me encuentro escribiendo un texto en el que tiene por misión reflejar el oficio del titiritero a travez de su tarea de artistar, y artesano.