Reflexión de Daniel Di Mauro
Versión para imprimir Miércoles 18 de Enero de 2006 (Formación) por José Luis.

“Es difÃcil encontrar respuestas claras a nuestra problemática, cuando las interrogantes se refieren básicamente al abc de la profesión: ¿Cómo generar una dramaturgia del tÃtere venezolano? ¿Cómo unir esfuerzos para dignificar nuestro accionar? ¿Cómo convocar con regularidad a un público esquivo de nuestra actividad?”.
“Cuenta Reynaldo Disla: “En las ferias de Santiago el Verde, viendo la obra “Los Cuentos de Don Frioleraâ€? y refiriéndose a la “Trigedia de los Cuernos de Don Frioleraâ€? del gran dramaturgo español Valle Inclán, reflexiona el clérigo hereje, don Estrafalario y nos dice: “Ese tabanque de muñecos sobre la espalda de un viejo prosero, para mi es más sugestivo que todo el retórico teatro español. Y no digo esto por amor a las formas populares de la literatura.â€? Fin de la cita.
En “Los Cuentos de Don Frioleraâ€? de Valle Inclán, está la historia contada por el titiritero en tres páginas y para teatro en sesenta y ocho páginas. Este es un ejemplo contundente de la diferencia que existe entre el teatro de actores y el de tÃteres, nuestros retablillos, al igual que el de don Friolera, deben perseguir la sÃntesis, manteniendo intacta la claridad de lo que queremos expresar.
Para hallar lo esencial de un personaje, de una historia, de un movimiento, hay que limpiar: reducir las acciones complejas a unos gestos simples que nos conduzcan a la intensidad y cuando hay intensidad hay un público atento, entrando en nuestra atmósfera y flotando en la poesÃa, sujetado por las metáforas que son los tÃteres.
Propender al desarrollo, respondiendo interrogantes con la acción, no con palabras, requiere de la magia y del talento profundo de un Lorca, de un Valle Inclán, de un Javier Villafañe, que encontraron la sÃntesis y la claridad para crear personajes inmortales, requiere de un esfuerzo plagado de amor tesonero, que deje huellas y que no decline al menor obstáculo.
Vivimos en una sociedad regida por la oferta y la demanda y muy bien saben los grandes empresarios cómo hacer para incluir en nuestras necesidades sus productos. Nosotros también debemos pensar en formas que nos ayuden a acrecentar la demanda de nuestros espectáculos ya que en una comunidad productiva y eficaz somos imprescindibles pero en una sociedad corrompida y mediocre, nadie nos necesita. Debemos ser creativos para ocupar el lugar que nuestro paÃs requiere que ocupemos y debemos hacerlo con imaginación y osadÃa, buscando la misma sÃntesis y claridad que logramos cuando nos calzamos los tÃteres en las manos para hacer reÃr a los niños.”
ExtraÃdo de una ponencia de Daniel Di Mauro en el Festival Nacional de Teatros de TÃteres Universitarios 2001. Ver Ponencia Completa.
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