¿En la luz o en la sombra? El títere
Versión para imprimir Domingo 8 de Enero de 2006 (Libros) por José Luis.

Armando Morales divide su libro en tres partes, en la primera Armando se ocupa del origen del títere e, indagando en sus formas y funciones primigenias, conceptualiza sobre aquello que lo define como arte. Se apoya, por supuesto, en su trayectoria histórica, sin embargo no intenta historiar, entresaca ejemplos de muy diversos períodos, tanto universales como cubanos, para hacer teoría, buscando la ontología del títere. Se detiene, casi de manera inmanente, en la relación entre la figura animada y el mito, dada sus pariguales nacimientos.
Tengo entre mis recuerdos entrañables en el teatro, las múltiples imágenes de Armando Morales rodeado de niños en medio de las montañas de Guantánamo y Baracoa. Armando con su pequeño retablo adosado al cuerpo, regalando su visión única de Los pícaros burlados o Chímpete Chámpata, de su admirado Javier Villafañe.
Niños que asistían, desde el más desprejuiciado goce, a la lección de maestría titiritera entregada por Morales. Mientras, yo me divertía también, pero aprendía además de los diferentes giros que tomaba cada función, de las improvisaciones a las que se veía obligado el actor por distintos motivos.
Como en ninguna otra parte, palpé allí el ser titiritero de Armando, su calidad y compromiso como hacedor, pero además su saber, que, ya sabemos, son condiciones no frecuentes de hallar unidas en una misma persona. Aunque creo que todo creador de altura produce, de manera inevitable, si no una teoría, al menos una seria conceptualización sobre su labor.
¡Mas no siempre la vuelca en escritura! Y aquí tenemos que Morales se «desdobla» también en el oficio de pensador de su arte. El ejemplo más acabado de tal perspectiva es ¿En la luz o en la sombra? El títere (Ediciones Unión, La Habana, 2002), donde reúne, con acertada introducción de Esther Suárez Durán, ocho textos suyos, algunos conocidos por su aparición en revistas cubanas o extranjeras, o incluidos en algunos de sus dos volúmenes anteriores, de escasa circulación entre nosotros más allá de ámbitos especializados (El títere: el superactor y De Vidushaka a Pelusín), dificultad esta última que viene a salvar el reciente volumen.
Dividido en tres partes, en la primera Armando se ocupa del origen del títere e, indagando en sus formas y funciones primigenias, conceptualiza sobre aquello que lo define como arte. Se apoya, por supuesto, en su trayectoria histórica, sin embargo no intenta historiar, entresaca ejemplos de muy diversos períodos, tanto universales como cubanos, para hacer teoría, buscando la ontología del títere. Se detiene, casi de manera inmanente, en la relación entre la figura animada y el mito, dada sus pariguales nacimientos.
La segunda parte sí está centrada en la historia. En «De Vidushaka a Pelusín», el autor se detiene en los muñecos que jalonaron el desarrollo titiritero sobre todo de Occidente, hasta llegar a Cuba. Revisa las sucesivas influencias en el tiempo, describe características, apunta el ángulo desde el cual él los ve. Seguramente, esto es lo más importante: cómo Morales vuelca su experiencia práctica en la transmisión del conocimiento a través de la escritura. Tal condición es inocultable en «La afrocubanía en el Teatro Nacional de Guiñol (1963-1968)», fértil período de la compañía a la cual ha pertenecido a lo largo de toda su vida y que hoy, a cuarenta años de su fundación, dirige. En este texto y el siguiente, «En los setenta, para adultos, teatro de títeres», explica con la sencilla sapiencia del participante las características de estilo y trabajo que determinaron la grandeza de esa etapa y su papel en la fundación y extensión a todo el país del arte de la figuras animadas, rindiendo merecido tributo a sus maestros Pepe y Carucha Camejo y Pepe Carril.
Mas, vivo él mismo en toda la extensión del término, Armando no se refugia en la historia o el pasado. Cree en ellos como en el futuro. Por eso se despide en la tercera parte con «Los jóvenes sin egoísmo o la tradición titiritera reinventada», en el cual explora las claves del surgimiento de una nueva generación, cuya hora fundamental estuvo en la medianía de los años noventa. Los nombres de artistas, grupos y espectáculos, sin olvidar a sus maestros y «escuelas» en los viejos grupos, obtienen aquí un catálogo privilegiado precisamente por la mirada de uno de los cuidadores e impulsores esenciales de esa herencia que en los más jóvenes obtiene renovadas formulaciones.
Para ellos, ante todo, y para aquellos que han vinculado su vida, como actores, diseñadores, críticos, dramaturgos, directores o espectadores, a la atracción pujante del arte de la animación titiritera, es este hermoso libro. Páginas resultantes del pensamiento y las manos artesanas de un maestro.
Escrito por Omar Valiño, para La Jiribilla
Libro: “¿En la luz o en la sombra? El títere”. Ediciones Unión, La Habana, 2002
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