Dolls, de Takeshi Kitano

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Jueves 5 de Enero de 2006 (Películas Televisión Vídeos) por José Luis.

Hace unos días, Inma y Luisa nos preguntaban si sabíamos algo de una película de Kitano relacionada con el teatro de marionetas, pues si, ésta es la película en cuestión: “Dolls”.

El título de la película (muñecas) hace referencia a las marionetas del teatro Bunraku japonés, con las que se inicia la película.

Así, Kitano utiliza como punto de partida el teatro de marionetas japonés (Bunraku) para construir este intenso drama en el que, como en casi todo su cine, pero aquí de forma especial, la belleza de las imágenes predomina sobre la palabra.

La historia de una feliz pareja cuya relación, que cambiará de repente y para siempre convirtiéndoles en los “mendigos atados”, sirve como hilo conductor de la narración. Ellos son las dos “marionetas humanas” que dan título al film, pero además conoceremos otras dos historias de amor: uno, imposible, el que Nukui siente por Haruna, su cantante favorita; el otro es el de Hiro, un anciano jefe yakuza que, arrepentido, emprende la búsqueda de su antigua amada, a la que abandonó para encontrar un porvenir mejor cuando sólo era un joven inconsciente, sin darse cuenta de que el mejor porvenir que podía aguardarle se encontraba a su lado.

El teatro Bunkaru -el teatro tradicional japonés de marionetas- es de donde nace este film, que al fin y al cabo es un homenaje al dramaturgo japonés Chikamatsu Monzaemon. Creador de la tragedia amorosa popular, de historias sentimentales que vuelven a estar de moda en la actualidad, Kitano lo inmortaliza como guionista de situaciones sentimentales que sobreviven a todos los tiempos. Según el director, es como un truco de magia por el cual personajes aparentemente normales, incluso con vidas anodinas, consiguen elevar a la categoría de amor verdadero su historia, cuando la muerte se acerca. Aquí los personajes se convierten en marionetas gracias a su interpretación contenida y al increíble vestuario que diseñó Yamamoto acorde con los paisajes y las miserias de cada uno de ellos.

El propio Kitano reconocía que en condiciones normales el vestuario se diseña después de que toda la secuencia está lista, pero en “Dolls” el proceso se invirtió. Dio libertad absoluta a Yamamoto, de modo que muchos paisajes se buscaron después para que la composición entre la naturaleza y los vestuarios formara un marco perfecto e indisoluble. Los actores se convierten en marionetas que tienen que enfrentarse a situaciones actuales aunque dentro de un marco que bien podría ser el de un teatro. De hecho, un ejercicio más que estimulante es el de imaginar que los actores son marionetas que se desenvuelven dentro del Bunkaru.

Takeshi Kitano afirmó que fue su abuela Yaeko Tagimoto, una gran figura de Gidayu -la música que acompaña al Bunkaru-, quien le acercó a este mundo, mitad magia, mitad tragedia. A la casa de la abuela iban alumnos jóvenes que querían aprender de sus clases y con los que Kitano se mezclaba interiorizando así el Bunkaru.

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