¿Sabes qué es un troll?, ¿o un lurker?
Versión para imprimir Jueves 8 de Diciembre de 2005 (Curso de Internet) por José Luis.

Foto: genista
Gracias a Barrapunto nos enteramos que Quique Matías ha realizado una excelente traducción del clásico “Trolls de Internet”, de Timothy Campbell.
Como él mismo dice, “Trolls de Internet es sumamente interesante para cualquier internauta, incluso de los que se limitan a navegar de vez en cuando o a escribir unas líneas en su blog personal. Leerlo apenas toma siete minutos, y ahora que ya está disponible en castellano, su lectura es prácticamente obligada”.
A pesar de que el propio Quique Matías lo desaconseja al final de su traducción: “Puede poner enlaces a este artículo sin necesidad de pedir permiso, pero por favor, no haga copias de corta y pega”. No me resisto a poneros la definición de un troll (no te enfades, Quique, pero sabemos que por estas páginas pasa mucha gente que aún no sabe lo que es un troll, y si no lo explicamos, tal vez ni lean el artículo de Campbell).
“Un «troll» de Internet es el (normalmente es un él) que siente placer al sembrar discordia en Internet. Intenta iniciar discusiones y ofender a la gente.”
“A algunas personas especialmente las que han estado conectadas durante años no les afectan los trolls, los consideran un inevitable riesgo de usar la red. Como señala el dicho, «no puedes tener un picnic sin hormigas».
Estaría bien si todo el mundo se lo tomara con tanta calma, pero la triste realidad es que los trolls desaniman a la gente. Los contribuidores arraigados pueden dejar un foro por las discusiones que encienden los trolls, y los Lurkers (gente que lee pero no escribe) pueden decidir que no quieren exponerse a estos abusos y por tanto no participar nunca”.
“Cuando los trolls ven que sus esfuerzos están siendo resistidos con éxito, a menudo se quejan de que se está infringiendo su derecho a la libertad de expresión. Examinemos esa alegación.
Si bien la mayoría de la gente en Internet son ardientes defensores de la libertad de expresión, ésta no es un derecho absoluto; hay limitaciones prácticas. Por ejemplo, no se puede gritar «¡Fuego!» en un teatro abarrotado de gente, y no se puede bromear sobre bombas mientras se espera para embarcar en un avión. Aceptamos estas limitaciones porque admitimos que sirven para un bien mayor”.
“La respuesta definitiva al argumento de la libertad de expresión es éste: aunque podemos tener derecho a decir más o menos lo que queramos, no tenemos derecho a decirlo donde nos dé la gana. Quizás sienta intensas emociones sobre el hecho de que tu vecino no haya cortado el cesped desde hace dos meses, pero eso lo da derecho a reprenderlo en su propio cuarto de estar”.
Bueno, ya dejo el “cortar y pegar” y os dejo con el artículo completo. No dejéis de leerlo, es todo un clásico en internet: Trolls de Internet.
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