Mireya Cueto cuenta
Versión para imprimir Desde México con 83 años de edad y un sinfín de anécdotas por compartir, Mireya Cueto sigue firme en su objetivo de mantener vigente este arte de los títeres.
Para ella lo más importante es atrapar la atención del público y que los titiriteros se den cuenta de lo difícil de su carrera, la cual se sostiene con trabajo, interés y persistencia.
“La labor y el arte de un titiritero es aquilatado en un rango menor al de otros géneros del teatro; hay quienes ven nuestro oficio con desprecio y desinterés argumentando que los valores artísticos y humanos que convergen a su alrededor no son equiparables a los de un actor, sin tomar en cuenta el proceso emotivo y empático del titiritero con el muñeco y el público” dice Mireya.
Cómo no voy a defender este arte, a mis muñecos, si han sido fieles compañeros, señaló. “A temprana edad me di cuenta que podía darles vida con las manos, prestarles mi voz y transmitir sus sentimientos, los cuales también estaban escondidos en mis entrañas. Los títeres me han acompañado en las altas y bajas de mi vida, incluso en mis enfermedades”.
A través de la risa, la burla y el temor, dichas figuras reflejan las emociones más íntimas del ser humano, subrayó. “Son un espejo indispensable para hombres y mujeres, debido a que abren caminos hacia la libertad espiritual, desencadenando los fantasmas que atan nuestra estructura emotiva”.
Para Mireya Cueto, el valor más importante que encierran los títeres es la exaltación del imaginario infantil en su estado más natural, sin ningún tipo de manipulación, pues aunque en la actualidad el entorno de los niños ha sido ensombrecido por diversos factores, en su opinión, su anatomía emotiva debe ser respetada.
Para leer la entrevista completa: Mira en Criterios
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