Este ícono del teatro de muñecos en Ciudad Guayana, Venezuela, nació en la Isla de Margarita hace 64 años. Autodidacta y muy inquieto intelectualmente desde pequeño, el sonriente Eddy Salazar se inclinó por actividades de corte cultural y artístico desde muy temprana edad.
Hacer títeres es muy fácil, pero es muy serio. Así describió Eddy la profesión que ha desempeñado durante toda su vida, la cual le ha llenado de satisfacciones, decepciones, reflexiones, reconocimientos y aprendizajes.
Además ha sido enfático en afirmar: soy titiritero porque me considero una persona creativa y porque los muñecos pueden lograr cosas que los maestros a veces no consiguen…, resaltando en esta frase el alcance de sus adorados y versátiles muñecos.
No obstante, su larga experiencia le ha dotado de exigentes criterios, los cuales han agudizado en Eddy la crítica natural que caracteriza a los artistas; condición que avala sus declaraciones acerca de los políticas gubernamentales en materia de cultura.
Al preguntarle quienes lo adentraron de forma profesional en las artes teatrales de las marionetas y los títeres, Salazar recuerda con un particular cariño a su mentor Luis Lussi, hombre que le enseñaría a elaborar muñecos que caricaturizan rasgos del ser humano.
Sin embargo, no dejó de mencionar a Fabian de León como el maestro de quien aprendería las técnicas para manejar las complicadas y misteriosas marionetas.
El ritmo de vida actual ha ido excluyendo a los artesanos y artistas de corazón, desprotegiendo los legados culturales que algunos héroes incógnitos han creado fruto del esfuerzo y dedicación.
Reconocido con la orden Mérito al Trabajo en su segunda clase y orden Mérito al Teatro en su primera clase, Eddy Salazar trabajó durante 20 años para la CVG como promotor social llevando los títeres a todas las instancias posibles como escuelas, hospitales, plazas y otros.
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Publicado el Miércoles 9 de noviembre de 2005


