Para Carlos Converso, Capicúa es un experimento escénico en el que prescinde del texto, “son sólo onomatopeyas y sonidos grabados que dan distintas atmósferas y escenarios por donde transitan los personajes de la obra”.
El autor dijo que lleva a los niños por distintos escenarios a través de una especie de partitura sonora, donde un puñado de títeres y tres titiriteros aprenden la importancia de la cooperación y la solidaridad para alcanzar un objetivo.
La puesta en escena, que inició temporada el sábado 7 de mayo en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque, forma parte de los proyectos apoyados por el programa México en Escena, que organiza el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes a través del Instituto Nacional de Bellas Artes.
Carlos Converso indicó que el título del montaje tiene que ver con el significado de la palabra capicúa, que es igual leída de izquierda a derecha que de derecha a izquierda, y está dirigida a niños mayores de seis años, debido a que requiere de toda su atención, ya que deben observar todo lo que ocurre en el escenario y no perder detalle de la trama, además porque no hay palabras si no sonidos en escenarios que no son lo que aparentan.
El director mencionó que en esta pieza como en sus anteriores, sigue la línea de ofrecer sólo los elementos necesarios para que el niño pueda armar en su mente la trama. No es necesario darles todo, sino que trabajen su imaginación, puntualizó.
Añadió que los personajes son como clowns< titiriteros que llegan al escenario a preparar todos sus elementos para la función creyendo que todavía no ha ingresado el público. A partir de esta circunstancia se suscitan una serie de juegos y rencillas a manera de gags.
Es, dijo, un espectáculo escénico de carácter visual y sonoro, en el que participan los actores veracruzanos Mariana Guerrero, Lorenzo Portillo y Rubén Reyes, quienes manipulan 25 títeres.
Los tres actores en escena, además de los sonidos onomatopéyicos, se valen de distintos tipos de títeres: varilla, guante, bocones con cuerpos desmembrables y diferentes objetos animados.
Capicúa plantea de manera indirecta una especie de moraleja en la cual se expresa la importancia del diálogo, la cooperación y la amistad.
El montaje está basado en la improvisación pero sigue ciertos lineamientos del director, comentó Rubén Reyes: Cada uno de los sonidos u onomatopeyas van planteando la situación siguiente.
Publicado el Lunes 9 de mayo de 2005
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