Su primera acepción conocida fue para el espectáculo que se realiza mediante el uso de luz negra.

Se lleva a cabo en una cámara negra, en completa oscuridad, con los manipuladores totalmente cubiertos de negro; de esta forma sólo son visibles ante la luz negra aquellos objetos adecuadamente pintados, que pueden aparecer y desaparecer, volar, transformarse… sin que el público llegue a ver a las personas que lo mueven. La expresión “teatro negro” hace referencia a aquellos espectáculos enteramente concebidos de esta forma, aunque el mismo efecto puede emplearse como un recurso más en cualquier otro tipo de montaje.

Más recientemente se comenzó a utilizar esta misma denominación “Teatro Negro” para aquellos montajes en la que la escena y los manipuladres se enmascaran de negro, con lo cual su presencia se vuelve invisible para el público, que sólo ve las marionetas, actores u objetos que aparecen en un “corredor de luz”, producido en su forma más extendida, por focos de recorte colocados en “calles” a ambos lados del espacio escénico que se pretende iluminar. La diferencia entre éste tipo de “teatro negro” y el primigenio es que uno utiliza focos de luz halógena blanca (con o sin utilización de filtros), y el otro la ya descrita luz negra. Existen también espectáculos que combinan ambos tipos de iluminación.


Publicado el Lunes 10 de enero de 2005