¿Qué está pasando con la Iglesia Católica?

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Martes 23 de Noviembre de 2004 (Actualidad Varios) por José Luis.

Estas reflexiones, absolutamente personales y que no reflejan necesariamente el sentir de la Redacción de Titerenet, vienen al hilo de la negativa de los jesuitas grancanarios a permitir que una obra de títeres se represente en su salón de actos.

El 9 de octubre del presente año ya escribí una nota titulada: “¿Estamos los titiriteros en el punto de mira de los Exorcistas Oficiales?”. Algunos pensaron que iba de broma. Pues no. Resulta que en pleno siglo XXI estamos volviendo a una regresión del pensamiento de la Iglesia Católica.

-¿Y qué nos importa a nosotros?- pregunta mi amigo Néstor.

-Importa y mucho, pues son innumerables los niños y niñas cuya educación escolar pasa por centros educativos regentados por la Iglesia Católica.

Pero veamos los hechos:
En mi anterior nota hacia referencia a las declaraciones de varios sacerdotes que pretendían ver la firma del demonio tras las historias de Harry Potter.

Lo que ocasiona esta otra nota es la negativa de los jesuitas grancanarios a que una obra de títeres, que se iba a realizar en un acto benéfico organizado por una ONG, se representara en su salón de actos.

-¿Por qué?- vuelve a preguntar Néstor.
-Porque en el título de la obra aparece el nombre de la protagonista: Lilith.
-¿Y quién es Lilith?
-Pues según la mitología que rodea al Génesis, Lilith fue la primera esposa de Adán, anterior a Eva, y que abandonó al primer hombre. Lilith, la primera feminista, fue etiquetada de bruja por los teólogos.

Aunque pueda parecer absurdo, esa y no otra es la razón de los jesuitas para no permitir que la obra de títeres se represente.

Estamos en pleno siglo XXI, y cuando el pensamiento basado en las leyes de la naturaleza se está abriendo un hueco en el pensamiento, la Iglesia resucita al demonio y desconfía de las mujeres que no aceptan su rol social: las brujas, de nuevo.

Creo que los niños y niñas de hoy tienen el derecho a vivir en el mundo que millones de seres de nuestra especie han creado con el sudor de su frente.

La sociedad ha ido avanzando a medida que las supersticiones y las ideas amparadas por las autoridades políticas y religiosas conservadoras han ido cayendo gracias al avance científico. No hace falta un gran esfuerzo de memoria para recordar las persecuciones hacia ideas, hoy demostradas hasta el infinito por la ciencia, que defendían Kepler, Galileo, Copérnico o Darwin.

No hace falta que nadie defienda a los niños y niñas de hoy del demonio o de las brujas. Ninguna ley natural ha podido demostrar su existencia. Si en algún sitio existen tales seres es en nuestro cerebro, en nuestro ancestral miedo ante lo desconocido..

No es necesario que nadie le meta el miedo en el cuerpo a nuestros niños y niñas. Y tampoco necesitamos la censura.

Si hoy existe un renacer de la literatura y del tema fantástico es sólo porque nuestro cerebro se ha construido a lo largo de millones de años de evolución y en nuestros genes se encuentra la fascinación por el misterio. Y a esa fascinación se le llama: Imaginación.

Imaginación y raciocinio no sólo son compatibles, sino que son necesarios para el desarrollo mental de niños y niñas, de hombres y mujeres.

No vengáis ahora a asustarnos con demonios y brujas, que sólo viven en el imaginario colectivo de nuestra especie.

Si de algo macabro hay que hablar no es de tales personajes, sino de lacras sociales creadas por nosotros mismos: pobreza, ignorancia, guerra, violencia, intolerancia, contaminación ambiental y también, claro está, de la censura hacia un pensamiento que sólo busca encontrar la verdad. Y dicha verdad sólo se encuentra imaginando y pensando, imaginando y creando, pensando y creando. Eso es lo que necesitan los niños y niñas del siglo XXI.

Amén.

P.D. No cito el nombre de la compañía de títeres censurada por no crearles más problemas de los que ya tienen.


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