Sobre el próximo Congreso de Unima

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Sábado 1 de Mayo de 2004 (Encuentros y Foros) por José Luis.

El autor de la gacetilla que publicamos ahora, aún no siendo socio de Unima, cree haber encontrado la solución para los “eternos males” de la famosa Asociación.

(Texto no recomendado para todos los públicos).

Aviso para aquellos que ya la han leído: ¡se ha incluído una posdata!

NOTA: las opiniones aquí vertidas son a título personal. Titerenet, por el hecho de publicarlas, no comparte necesariamente el punto de vista del autor.

Esta mañana, al llegar a nuestro puesto de trabajo, nos encontramos cada cual con un tocho de papeles referentes al próximo Congreso de Unima, que se celebrará del 7 al 11 de junio próximos en Croacia.

Dos horas después estábamos en la Sala de Reuniones:

-Hemos recibido esta información de Unima. ¿Qué hacemos? -preguntó Uno-. Debo reconocer que esto es un ladrillo.

-¡Qué bodrio colosal! -exclamó Dos-. Esto no es un ladrillo: es un hormigón armado entero. ¿Algún voluntario?

-Yo lo he leído -dijo Tres-, y aparte de darme un sopor tremendo, también me dió cierto asquito por lo que Arreche demostró en la última reunión que Unima Federación España tuvo en Leganés (Madrid), durante la cual se dedicó a intentar reventarla a base de ningunear a todo el que se le ponía ante sí.

-Es que Arreche se las trae -dije yo-, todavía recuerdo una reunión del Comité Ejecutivo de Unima España, cuando él era Tesorero -hice un silencio dramático-. Ese día quedé estupefacto cuando oí de boca del propio Miguel que el montante de la subvención recibida del Ministerio de Cultura, dos millones de pesetas, estaban a plazo fijo en una cuenta corriente, ¡para que diese beneficios por si al siguiente año no había subvención!

-La verdad -continuó Tres-, no me apetece sacar noticia alguna, o como mucho sacar un anuncio mínimo de la reunión en Croacia.

-O anunciar el Festival- dijo Lechuguino.

-Eso -siguió Tres-, y obviar reuniones absurdas de gentes que están más repetidas en Unima que el ajo mañanero. Creo que es mucho más interesante el esfuerzo que hacen algunos por mantener programaciones necesarias en peligro de extinción, o el esfuerzo por mantener una web como Titerenet, o el de otros intentando seguir creando con poquísimos medios, y el de tantos y tantos otros perdidos en la oscuridad.

-Además, esas reuniones de Unima…- empezó a decir Lechuguino.

-¡Son absurdas! -Tres estaba lanzado-, además de costosas e inútiles, habiendo chats y nuevas tecnologías que las pueden suplir. ¿Para qué esa reunión?, ¿qué intereses mueven esas reuniones? ¿Por qué se repiten los mismos nombres por años, como Secretarios de Tal, luego de Cual y por fín de Pascual?

-Yo…- comenzó esta vez Lechuguino.

-Estoy hasta los colores. Mi impotencia es no tener solución- concluyó Tres.

-Pues yo si la tengo- dije yo.

-¡Habla!- ladraron todos, excepto mi perro, que hojeaba los Estatutos de las Asociación.

-Si revisamos los Estatutos de Unima -dije yo-. Vemos varias cosas interesantes. Por ejemplo, en el Preámbulo dice: …bla, bla, bla… “servir a los valores humanos, así como a la paz y la comprensión mutua entre los pueblos”.

-Pero, ¿no fue Unima la incapaz de sacar un comunicado en contra de la Guerra de Irak, y a favor del pueblo de Irak?- preguntó acertadamente Lechuguino.

-Precisamente -seguí yo-. Y cuando los titiriteros se movilizan en apoyo de cualquier pueblo de la Tierra, suelen hacerlo a título personal, costeándose ellos mismos los viajes, los proyectos, o buscando quienes le ayuden…

-Mientras Unima -Tres puntualizaba- se reúne en cualquier parte del mundo para leer y aprobar informes que hablan de ellos mismos.

-Unima -reflexioné- hace tiempo que dejó de tener objetivos reales conectados con la promoción del arte de la marioneta. La causa es clara: no se ha producido una renovación a fondo de los cargos de Unima, ni se ha potenciado de verdad la incorporación en labores de organización de titiriteros jóvenes con nuevas ideas e ilusiones.

-Arreche y Nicolescu -Lechuguino se levantó para abrir la ventana- bailan cada vez en puestos distintos. Pero siempre están ahí.

-Alegan que nadie quiere asumir responsabilidades- la voz de Tres tenía un toque irónico.

-Lo que la gente no quiere -dije- es seguir con ellos, con su estilo de trabajo y con su talante personal.

-Además, no se investigan corruptelas -Lechuguino se había quedado apoyado en el marco de la ventana recién abierta-. Un presidente de una Unima autonómica, al que se le ponía en duda su credibilidad democrática por retener información y luego darla con retraso a los otros socios…

-Yo sé como sigue -dije yo emocionado-. A la siguiente reunión es nombrado Presidente de Unima España.

-Porque nadie se quería presentar… -Tres no abandonaba su ironía.

-Bueno, vale, pero, ¿cuál es tu solución para Unima?- Uno había estado demasiado tiempo en silencio.

-Veamos, si uno de los deberes de un socio es “esmerarse en cumplir los objetivos de Unima”- yo.

-Y un objetivo básico que no se ha cumplido es luchar “activamente” a favor de la paz, léase Irak, donde se está cometiendo un auténtico genocidio contra la población civil -Lechuguino.

-Pues eso -yo cual profesor de escuela-, la solución está en el capítulo 7 de los estatutos…

-¿Y es?- Uno estaba ansioso.

-Pues que dos tercios de los asistentes al próximo Congreso tomen la decisión de disolver Unima y apoyar la creación de grupos de trabajo independientes en cada país, que se comuniquen entre sí por medio de las nuevas tecnologías. Abandonando así la organización piramidal de los de siempre y apoyando las iniciativas de esos grupos de base- me quedé como Dios, sentado.

-¿Entonces, para tí, la solución para Unima es su disolución?- Uno no cabía en su asombro.

-Así es, siempre y cuando los de siempre no decidan abandonar sus cargos en favor de gente nueva. Y siempre y cuando el Congreso “instancia suprema de la Unima”, no recapacite y adopte una línea más democrática dentro de la Asociación, que apoye de verdad la participación de todos, que apoye proyectos encaminados a la “compresión mutua de los pueblos”, y que promocione de una vez “la formación profesional”, y no sólo con becas a los socios que acuden a cursos.

-Hombre -dijo Dos-, existe la Escuela de Verano de Unima Madrid…

-Pagada por los propios participantes y por la Comunidad de Madrid- le respondí-. Además, Unima debe profundizar en la investigación histórica del títere.

-Unima Madrid -comentó Dos de nuevo- ha sacado un libro…

-Pagado también por la Comunidad de Madrid -díjeles yo-. La mayoría de las veces Unima, lo único que hace, es aportar su nombre y punto.

-¿Entonces?- se veía a las claras que Uno quería volver a desayunar.

-Pues lo dicho, renovarse o morir… Y desde mi punto de vista, Unima hace tiempo que murió de aburrimiento…La renovación profunda y democrática es la única solución para que Unima vuelva a la vida y aporte algo real a los titiriteros y al mundo…

Posdata: sé que soy muy pesado, lo sé, no puedo remediarlo. Pero se me quedaba algo en el tintero que llevo rumiando varios días.

Si hemos dicho que “el Congreso es la instancia suprema de la Unima”, no termino de entender cómo es posible que de 5 días de Congreso se deje para el punto 20, en el cuarto día, las “discusiones abiertas sobre el programa de los próximos cuatro años”.

Pero no queda ahí la cosa, se advierte que “estas discusiones pueden desarrollarse durante toda la sesión, de 09,30 a 14,00 horas, pero a petición del Comité de Elecciones pueden ser interrumpidas de manera oportuna para permitir el avance del Orden del Día, desde el punto 21 al 24″. Todo en el mismo día.

Entiendo que no se puede estar discutiendo “in a eternam” los temas del programa de los cuatro años, pero me parece una descompensación tremenda que de cinco días de congreso, se limite a uno sólo la discusión del programa, y además ese día, que debería haberse dedicado, al menos uno, por completo a la discusión y análisis, se limite a su vez a la necesidad de realizar 6 puntos más: el 19, 21, 22, 23, 24 y 25.

Analizar y discutir, proponer y dilucidar son planteamientos básicos de la democracia. Las limitaciones a la Libertad de Expresión, aunque sean por cuestiones horarias, no dicen nada bueno. Es más huelen a la tradición más rancia de los burócratas, de los inmovilistas y de los que creen que no puede haber nada nuevo si ellos mismos no lo han pensado antes.


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