Marioneta iluminada

Apuntes sobre la iluminación enviados por Carlos Pérez.

El primer requerimiento básico de la iluminación escénica es que sea suficiente para alcanzar una visibilidad segura, es decir, lo más básico es que por medio de la iluminación se vea lo que hay en el escenario.

1.- Objetivos de la Iluminación

El primer requerimiento básico de la iluminación escénica es que sea suficiente para alcanzar una visibilidad segura, es decir, lo más básico es que por medio de la iluminación se vea lo que hay en el escenario.

Si a un títere/actor se le ilumina más que a otro ha de ser con un propósito dramático.

La intensidad de luz es el comienzo del proceso de iluminación. Después de obtener la iluminación básica, la luz puede empezar a jugar un papel como instrumento dramático.

La dimensión: El iluminador si bombardea el escenario con una luz plana desde el frente (desde muy baja altura, casi en ángulo horizontal) puede matar todo el esfuerzo del escenográfo y del director, dando sensación de falta total de profundidad. Con una luz en un angulo correcto, el títere, actor u objeto puede ser visto en su tridimensionalidad.
Es necesario esforzarse en iluminar al títere tridimensionalmente. Con una luz plana no tiene sentido diseñar una escenografía corpórea. La solidez sólo llegará a ser aparente creando un contraste de luces y sombras mediante una iluminación direccional.

Usando la luz parcialmente desde los lados, pero especialmente desde el fondo, es posible realzar la ilusión de profundidad en esta relación entre títere/actor y medio.
El uso del contraluz cayendo sobre los hombros del títere/actor puede marcar toda la diferencia en cuanto a profundidad.
Hemos de esforzarnos por obtener una relación dimensional entre títere/actor y la escena. Este es un punto especialmente conflictivo en el teatro de títeres. El empleo del contraste es muy complejo:

  1. Si lo que hay que iluminar es el típico teatrillo de títeres con techo, ¿dónde colocarías los contraluces?, lógicamente dentro del teatrillo. Pero en ese caso hay que jugar con focos de pequeño tamaño, e ingeniárselas para que no sean visibles para el espectador.
  2. En espectáculos con “el titiritero a la vista” hay que evitar que el contraluz incida sobre los manipuladores (si es que nuestro porpósito es que pasen desapercibidos), con lo cual eso nos obliga a crear el contraluz a partir de calles (iluminación lateral fuera del escenario), que no crea todo el contraste deseado, pero que al menos conseguimos con ello nuestro objetivo de mantener fuera de foco a los manipuladores.
  3. Si debemos iluminar al manipulador/actor y al títere, ¡genial!, no hay problemas con el contraluz, tan sólo hay que vigilar los ángulos correctos de dirección de los focos para el títere y para el actor, lógicamente de tamaños distintos.

Selectividad: Es muy efectivo utilizar el balance en la iluminación para ayudar a concentrar la atención del público sobre el área de acción apropiada.

Atmósfera: quizás lo más fascinante del uso de la luz sea la posibilidad de influir sobre el estado mental del público. La luz puede indicar si la acción se produce en una tarde de julio o en octubre, pero también puede ayudar a controlar que el público sienta felicidad o tristeza, extroversión o introversión, agresividad o sumisión.

Una de las principales formas de transmitir estas emociones es mezclando la luz cálida y fría. Cálida, dorada, feliz, alegre, a un extremo de la escala; fría dura , miserable, en el otro, pero con una completa gama de tonos intermedios con los que se pueden conseguir un amplio número de emociones.

Otros recursos incluyen el equilibrio de luces y sombras: los contrastes exagerados pueden inducir un sentimiento de aprensión, de terror.

Interacción: los fines de la iluminación escénica (iluminación, dimensión, selectividad, y atmósfera) están interrelacionados. De hecho esta interacción de unos y otros llega al punto de crear un verdadero conflicto:
La atmósfera frecuentemente es obtenida por una falta parcial de iluminación.

La selección de un estrecho área controlada se consigue más fácilmente usando un solo foco; sin embargo, la iluminación dimensional requiere una serie de ángulos, desde varios focos, cuyos haces de luz terminen en el suelo del escenario, aumentando el tamaño del área seleccionada. Iluminar para dar dimensión puede llevarnos a una pérdida de visibilidad, a menos que el equilibrio sea controlado muy delicadamente.

Fluidez: La iluminación escénica no es estática. Los cambios de luz selectivos de tipo consciente son aquellos en los que el público percibe claramente el cambio. Los cambios subconscientes son aquellos que no se perciben con tanta facilidad.

Estilo: En una producción naturalista, donde el diseño pretende un ralismo con todo detalle, el objetivo es hacer que la iluminación parezca coherente en términos de sol, luna, lámparas u otras fuentes de iluminación.

Si la obra es romántica se puede jugar con el ocaso, con la salida de la luna, o el encendido de lámparas finamente filtradas. Si la obra es una farsa una iluminación intensa para una visibilidad total.

Una obra realizada sobre tarimas negras contra un ciclorama, probablemente tratará la selectividad como elemento primario. Concebir la obra en términos de gasas, humo, música, la atmosfera saltará al tope.

La iluminación escénica es el fluido de la luz selectiva, atmosférica y dimensional, apropiado al estilo de una determinada producción.


Publicado el Sábado 1 de mayo de 2004