Teatro, de Javier Villafañe
Versión para imprimir Lunes 26 de Abril de 2004 (Libros) por José Luis.
Era imperdonable que en estas reseñas no existiera todavía una de las obras del Maestro Villafañe.
“Estas obras que hoy edita Colihue -nos decía Javier nada más entrar en el libro- estuvieron perdidas durante varios años. “A imagen y semejanza” fue escrita en “El Ombú”, San Miguel (1958) y “Puede ser o es lo mismo”, en La Plata (1959). Se fugaron y se encontraron en Mérida, Venezuela, en la casa del titiritero Paulino Durán (1990). Junto con ellas -también fugados y trasperdidos- aparecieron cuentos y poemas escritos en “La Andariega”, por algún camino de la Provincia de Buenos Aires (1934-1937).
Y si ahora aparecen publicadas es porque el autor confía que las lea un buen director y las represente, lo antes posible, en un teatro con telón y portero”.
Entremos un poquito más en el libro. Sólo hasta el Prólogo, donde nos encontramos que: “El viejo titiritero está de espaldas al público. Ha terminado de armar un trajinado retablo ambulante. Da un paso atrás, observa y regresa para ordenar la boca del escenario. Entra en el retablo. Suena la música de una flauta. Se corre el telón y aparece Maese Trotamundos, un títere con un sombrero aludo, corbata voladora y capa. Se mueve como si estuviera ensayando y desaparece. El Titiritero sale del retablo con el muñeco calzado en una mano. Se quita el muñeco, lo deja sobre una silla y se dirige al público.
TITIRITERO.- La miseria puede vestirse de gris, de azul. Puede vestirse con un pantalón a rayas y un saco a cuadros. La miseria puede llevar una camisa limpia. (Pausa). Les pido perdón. Debía de haber comenzado el discurso diciendo: (Cambia el tono de voz). “¡Qué bellas son las flores!” o “¡Qué hermosa es la luna!”. O algo más dulce, por ejemplo: “Un violín a la orilla de un lago”. O bailar. (Ensaya un paso de baile). Pero yo no sé bailar. (Pausa). Mi oficio es un oficio miserable, de hambre. Así con hache y la boca abierta y la saliva. Miren estas manos. (Levanta los brazos y muestra las dos manos abiertas). Son diez dedos.”
Y poco a poco comenzamos a habitar en el mundo del títere de Villafañe, prendidos al encantamiento de sus frases y sus imágenes…
(1994) Ediciones Colihue. Buenos Aires. Argentina.
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