Títeres en pasta de papel

Confeccionar algo de cualquier material, ya sea madera, metal, barro o papel, es, en primer lugar, un problema mecánico. Es necesario aprender los trucos de manipulación del material. En segundo lugar, y ésta es la parte más importante, es un problema de diseño.

El método más fácil para confeccionar una forma de papel o cartón es cortar un patrón y plegarlo. De este modo se puede hacer tubos (que a su vez se pueden convertir en brazos o piernas de una marioneta), cajas rectangulares o trapezoidales (que pueden servirnos para el tronco de una marioneta, en el que insertaremos luego los brazos y piernas hechas con los tubos). Las formas esféricas (las cabezas) son un poco más complicadas, pero todo se andará.

Veamos primero qué materiales vamos a necesitar:
En primer lugar papel de periódico, papel de envolver marrón (kraft), cartón ondulado (del tipo de que se usa para embalaje), un poco de cinta adhesiva de celofán y engrudo.
El mejor engrudo para este trabajo es el de trigo, del tipo que se utiliza para pegar carteles. Se vende en forma de polvo seco y se puede comprar en droguerías o en tiendas de materiales artísticos. Se mezcla a razón de una cucharada sopera de polvo por una taza de agua. Un buen sistema para mezclar el engrudo es utilizar un tarro con tapa atornillable. Se pone el agua en el tarro, se añade el polvo seco, se coloca la tapa y se agita vigorosamente durante treinta segundos. Así se producirá un engrudo ligero y cremoso sin grumos. Si lo quieres menos espeso, añade un poco de agua y agítalo de nuevo. Debe mezclarse sólo el que sea necesario para una sesión: es mejor comerzar el trabajo cada día con engrudo recién hecho.

A veces se puede utilizar cola en lugar de engrudo. La mejor para los trabajos de papel maché es la cola sintética que se vende en forma líquida.

Algunos artistas prefieren hacer su propio engrudo mezclando harina y agua, un proceso costoso de tiempo y que a nuestro entender no merece la pena.

Una cabeza

Se puede construir una forma esférica utilizando un globo como base o una bola de corcho blanco.
Hincha el globo (hay quien lo ha intentado con el globo desinflado y en vez de cabeza ha conseguido una oreja, lo cual no está mal, pero a ver qué hacemos con una oreja si no tenemos cabeza). Por otro lado, no hace falta que infles la bola de corcho.

Puedes utilizar un bol para sostener el globo en la posición más adecuada. Se pegan con engrudo tiras humedecidas de papel de periódico sobre toda la superficie de un globo grande. No es necesario poner antes aceites ni capas de separación sobre el globo.

Pegada la primera capa de papel de periódico, se aplica sobre el globo una segunda capa, utilizando papel de envolver marrón (kraft). Y sobre esa capa se vuelve a pegar otra de papel de periódico. Puedes seguir así hasta el infinito, depende de la consistencia que quieras darle a la cabeza. Eso sí, cuantas más capas, más pesará la cabeza.

Confeccionar formas sobre un globo es muy entretenido. En cierto momento del proceso parecerá que el globo está perdiendo aire y se está desinflando. Se debe a que el papel mojado y el engrudo enfrían la superficie del globo y el aire interior se contrae, de forma que éste pierde volumen y la superficie de trabajo comienza a arrugarse. Cuándo suceda esto, introducir el material en un horno ligeramente caliente -¡pero apagado!-. Si el horno está muy caliente, el aire interior se expandirá demasiado y el globo estallará rompiendo su revestimiento de papel y habrá que volver a empezar. Otra fórmula menos peligrosa es ponerla figura en un lugar soleado y en el que corra un poco de aire (si está nevando, claro, no vale; y si hay mucho viento tampoco: ya se sabe que la cabra tira al monte, y el globo al cielo).

Puedes hacer la forma de la nariz partiendo del cartón interior de un rollo de papel higiénico. Para empezar, lo más fácil es crear con el cartón una forma de cono (que guarde relación con el tamaño de la cabeza, a no ser que quieras fabricar a un Cyrano). Cuando tengas el cono, fíjalo a la cabeza con tiras de papel mojado y engrudo.

Haz las orejas con cartón acanalado (el de embalaje) y pégalas a la cabeza directamente con el engrudo y completa luego el pegado con unas pocas tiras de papel mojado y más engrudo. Ten mucho cuidado con el tamaño del cartón para las orejas, pues es muy fácil pasarse y tenemos luego una princesa con orejas de elefante. Comprueba bien el tamaño en relación con la cabeza antes de pegarlas.

Para el cuello utiliza también el cartón del papel higiénico. Córtalo diagonalmente por el centro y fija la parte elegida también con tiras de papel de periódico mojado con el bendito engrudo, en la posición en la que suelen ir los cuellos.
Bueno, ya deberíamos tener algo parecido a una cabeza. Si no es así, no te preocupes. Es tu primera cabeza, no pierdas la cabeza. Con el trabajo artesanal hay que tener mucha paciencia y a veces sólo a base de repetir una y otra vez es cuando logras aquello que quieres.

Ahora vamos a aplicarle la pasta de papel. ¡Albricias!, primero debo explicaros cómo se hace (es que mi cabeza también se hizo a partir de un globo y muchas veces se desinfla y me olvido de cosas; pero lo arreglo metiendo la cabeza en el horno o poniéndome un ratito al sol).

La pasta de papel

No existe una fórmula única para el papel maché. Cada maestrillo tiene su librillo. La siguente receta está bien y funciona:
Para un litro de pasta te hará falta:

  • 4 hojas de papel de periódico completas, 8 hojas, para entendernos
  • 2 cucharadas soperas de blanco de España, ¡y olé!
  • 2 cucharadas soperas de cola blanca
  • 1 cucharada sopera de aceite de linaza, da lo mismo que sea crudo o cocido (aunque es conveniente que no tenga olor a pescado, ya que tu gato podría comerse luego la cabeza)
  • 2 cucharadas soperas de engrudo de trigo en polvo
  • 2 gotas de aceite de clavo

Preparación

Comenzamos desmenuzando el papel de periódico en pedazos no mayores de seis centímetros cuadrados (3 x 2 máximo). Esos trozos de papel colócalos en un recipiente, cúbrelos con agua y déjalos empaparse durante toda una noche (si vas a trabajar de noche, déjalos toda una mañana).

Luego, el papel humedecido ponlo en una cacerola grande que has hervido durante unos veinte minutos con dos litros de agua. Ahora necesitamos que se deshagan las fibras. Utiliza una escobila de metal para batirlo hasta reducirlo a pulpa.
¡Qué tienes una batidora!, pues la usas. La batidora no sufre ningún daño si utilizas el agua suficiente. Si empleas la batidora durante cinco segundos obtendrás una pasta muy manejable; si la bates aún más tiempo lograrás una pasta final con una textura más uniforme.

Una vez hecho esto, coloca la pulpa de papel en un colador para que expulse el agua. Así, después de escurrida, la pulpa forma una masa blanda y húmeda que se puede sostener en la mano, como si fuera arcilla o plastilina.
Esta masa puede tener todavía más de un 90% de agua, así que ten cuidado de no apretarla demasiado para que la masa no se vuelva correosa e inmanejable.

Esa pulpa, como sabemos, todavía bastante húmeda y blanda, se coloca en un bol. (Si es el mismo que has utilizado para sostener el globo, acuérdate antes de quitarlo de ahí, parece una tontería… y la verdad es que lo es). Se espolvorean sobre la pulpa las dos cucharadas soperas de blanco de España (¡y olé!) y una cucharada de aceite de linaza. Se añaden algunas gotas de aceite de clavo y la mezcla se agita con una cuchara grande. En este punto no utilices la batidora, porque luego será muy difícil de limpiar.

Cuando la pasta se ha mezclado completamente, espolvorea por encima dos cucharadas de engrudo en polvo y revuelve de nuevo. Una vez preparada esta última mezcla, la pasta estará preparada para su uso. Volvamos pues con la cabeza, que ya se habrá secado (a no ser que sea muy cabezota).

Da una capa de cola a toda la superficie de la cabeza. Aplica la pasta sobre la cabeza con una cuchara y allanándola con un utensilio plano y duro (no es aconsejable utilizar la frente, pues suele quedar hecha un asco). Este proceso continuará hasta que toda la superficie esté cubierta con una capa de pasta delgada y uniforme. La cuchara y el utensilio plano debes introducirlos en agua de vez en cuando y secarlos con una esponja.

Pregunta de examen: ¿dónde está el globo? Todavía está dentro de la cabeza. Esta es una de las ventajas de utilizar globos: se pueden dejar dentro de los objetos modelados y olvidarlos (hombre, puedes recordarlos de vez en cuando, pero sólo en el ámbito emocional y tierno, por la ayuda que te ha prestado).

Cuando se ha secado la pasta, puede lijarse si es necesario. Sin embargo, si se trabaja bien la capa de pasta sobre el papel no será necesario el lijado. La pasta al secarse, no tendrá una superficie suave como la porcelana, así que la utilización del lijado depende del personaje que estés creando. No es lo mismo la cara de un pirata malencarado que la de una princesa que subyuga con su belleza.

Hecho todo esto dale una capa de pintura blanca acrílica al agua. Luego puedes pintar los detalles, siempre con pintura acrílica al agua: como cejas, ojos, el pelo, lunares, algo de color en las mejillas, cicatrices, en fín, todo lo que quieras para que la cabeza se acerque lo más posible al personaje que quieres crear.

En otra entrega veremos cómo se hace una cabeza utilizando moldes de escayola. Muy útil cuando quieres repetir varias cabezas similares, por ejemplo, si quieres hacer una manada de ovejas (me pregunto para qué quieres tantas ovejas, pero allá cada cual con sus manías), pues te será mucho más fácil a partir de un molde base, que irlas haciendo una a una sin molde alguno.

Bueno, manos a la obra. Y ya sabes, si no te sale a la primera, no me eches la culpa, patalea un poco, asómate a la ventana y pega un grito y ¡vuelve a empezar!, ¡la práctica es la madre de la artesanía!

No te sigas preocupando, que más adelante veremos cómo se hace el cuerpo, dependiendo de la marionetas que quieras hacer: de guante, de hilo, etc.

Ya sabes, ahora a practicar con la cabeza.

-¡Ah! -digo sacando mi cabeza del horno-, me dices que quieres una cabeza de lobo, pues vuelve al punto en el que colocaste la nariz, y con el cartón ondulado crea la forma del hocido del lobo, de cerdito, o de pico si vas a hacer un pajarito, en fin… Fíjalo con las tiras de papel y el ya clásico engrudo y sigue luego los pasos como para una cabeza normal de humano.

¡Suerte!

Actualización:
Para ver más entradas sobre diversos tipos de construcción de títeres y marionetas, dar un paseo por nuestra sección: Taller de Marionetas.


Publicado el Domingo 11 de abril de 2004

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