El Festival de Tolosa, premiado
Versión para imprimir Sábado 27 de Marzo de 2004 (Festivales y Ferias) por José Luis.
Recibió el viernes 26 de marzo su merecido galardón.
-¡Video conferencia!- gritó Lechuguino a todo trapo en mitad de la Redacción.
-Creo que te toca a tí, José Luis- me dijo Néstor.
-¿Por qué siempre me toca a mí pelearme con esa castaña que tenemos como vídeo cámara?- nadie me respondió, pero todos me miraron como si yo fuera el Jorobado de Nuestra Dama.
Así que cogí mi block de notas (mis compañeros lo llaman el rollo de papel de cocina, no sé muy bien porqué) y me dirigí cual reo condenado a colocarme frente a esa especie de vídeo cámara, comprada por Bolorino en mitad del desierto de Gobi a un esquimal que vendía aparatos electrónicos de segunda mano.
Dí al botón de conexión y ¡albricias!, pude ver con toda nitidez a Antoine Bastero, Presidente de Unima Eukal Herria.
-No puedo creerlo, ¡puedo verte!.
-¿Te habías quedado ciego?- me preguntó el buen Antonine.
-No es eso. Esta es la primera vez que este aparato funciona.
-Para algo estoy yo al otro lado de la línea, chavalillo- dijome.
-¿Qué noticia me traes?- preguntele.
-Una cortita: ayer viernes 26 de marzo del 2004…- comenzó a decir.
-Hombre, ya sé…
-Yo para situarte, como se dice que últimamente no andas muy bien de la cabeza…
-Eso es una infamia -le respondí-, yo jamás he estado bien de la cabeza.
-Bueno, a lo que iba, que ayer viernes 26 de marzo del 2004 el Festival Internacional de Títeres de Tolosa recibió el Galardón anual de la Asociación de Amigos del Teatro “Txema Zubia”.
-Hombre, felicita de mi parte a los responsables del Festival- le dije muy contento.
-Bueno, si. Depende de la nota que escribas.
Hubo un silencio un tanto embarazante. Yo no sabía muy bien qué trataba de decirme.
-¿Y cómo fue la cosa?
-El acto tuvo lugar en Donostia, sobre las 19,30 horas, en la Sala Arrasate de Kutxa, e incluyó una lectura dramatizada de la obra “Eleste Flora”, de Juan García Larrondo. Pues eso es todo, quería que lo supiérais.
-Insisto en que felicites a los organizadores del Festival- volví a decirle.
-¡Zorionak!- se despidió.
-¡Un saludo!- grité yo.
-Hombre, gracias- me dijo el Conserje, que pasaba por allí cargando el cubo de la basura.
-De nada, no las merezco.
¡La vídeo cámara había funcionado! Y como no se me ocurrió nada mejor que hacer, me desmayé, con tan mala fortuna que caí sobre la cámara, la esmoché y el Jefe de Personal me la va a descontar del próximo sueldo.
-Siempre y cuando no entremos antes en suspensión de pagos por falta de liquidez- aclaró el muy villano.
No sé si he hecho bien viniendo a trabajar, o hubiese sido mejor quedarme en mi casa escuchando un recopilatorio de “Los Pecos”.
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