Breve declaración de principios.

Nada más entrar en la Redacción escuché gritos de júblilo y exaltación:

-¡José Luis ha llegado!, ¡el muy memo ha sobrevivido!

Pues sí que sí. Llevo más de dos semanas luchando contra los Troyanos que se habían alojado en mi ordenador y que me lo han dejado igual que mi cerebro: con errores en el disco duro.

Pero como no hay que por bien no venga, me ha servido el asunto para instalar un sistema operativo nuevo, ampliar la memoria y añadirle más tarjetas que las que tiene un ejecutivo en su cartera.

Es una lástima que no pueda hacer lo mismo con mi cerebro.

-¿Te has enterado de quien te ha enviado el virus?- me preguntó Lechuguino

-Sí, colega, está más localizado que el punto G de Madonna (no seáis mal pensados, que se trata de un término informático que tan sólo los muy avezados en esta lides conocemos).

-¿Te lo vas a cargar?- inquirió Lechuguino.

-Si me lo fuera a cargar, informáticamente hablando, como tú dices, no lo publicaría en estas páginas.

-¡Qué inteligente es usted, jefe!- dijo el tal Lechuguino, y luego metió la cabeza en el retrete para recuperar el móvil que se le había caído en una descarga fortuita.

-Oye, forastero -ya está otra vez el Redactor Jefe sin decir los buenos días, y eso que son las tres de la tarde-. Han llegado varias notas protestando por tus noticias.

-Dicen que no pones lo que ellos quieren que pongas -apostilló Carlos, que andaba revolviendo su mesa en pos de una neurona perdida.

-No te jo…- me defendí.

-Vas a sacar una nota, aclarando lo de GRATIS y lo de PUBLICIDAD PAGADA. ¿Está claro, chaval?
-A sus órdenes, jefe. Y tenga cuidado con el escorbuto- se lo he dicho porque tengo entendido que anda por ahí un virus con ese nombre.

-Yo diría que la cosa está clara -Lechuguino, chorreante, alzaba su móvil, rescatado de las aguas del Mar Amarillo, eso sí, inservible total.

-Sécate y explícate- le dije.

-Pues, hombre, tú; está claro -dijo, mientras se secaba con un fichero sin clasificar-. Gratis significa que si envías una nota para que se publique sin pagar un euro, pues eso, que la Redacción se reserva el derecho de A: no publicarla, y B: publicarla en los términos que mejor se adapten a la línea editorial del momento.

-O sea, publicada como os sale del lóbulo de la oreja- Néstor Flops había hecho su aparición, arrastrado por mi perro.

-Consecuentemente- le respondió Lechuguino.

Mi perro se sentó sobre la neurona perdida de Carlos, chafándola y disolviéndola en el cosmos.

-Y sigo -ahora Lechuguino se alisaba el pelo con el canto de una grapadora-. Publicidad Pagada significa que contratas uno de los lotes de publicidad de Titerenet.

-Siempre con los mejores precios- dijo el microchip de mi perro.

-Indefectiblemente -continuó Lechuguino, después de hacerse la raya del pelo con la tarjeta de crédito de Bolorino, que creo que es para lo único que sirve-, y en Publicidad Pagada puedes decir: soy el mejor, y tal, y tal.

-Y que tus espectáculos son el mejor invento, después de la rueda y de los pañuelos de papel -sentenció Carlos, que daba por terminaba su búsqueda neuronal.

Y Así quedó la cosa. Espero que el lenguaje técnico que utilizamos en la Redacción sea entendido por toda clase de mentes, habidas y por haber.

-¿Y si siguen llegando notas protestando por tus noticias?- me preguntó Néstor.

-Hombre, trataré de encontrar un puesto como ganador del Gordo de la Lotería -respondí-, porque como dijo el poeta: caminante no hay camino, sino muros con los que tropezar.

-Es usted un genio, jefe.

-Ya, pero los lame cubos están mejor pagados que yo.

-Eso sí- el otro.

-Pues eso- yo.

-Bueno, al menos tienes la lengua limpia- Néstor.

-Eso sí- yo

-Pues eso- mi perro.


Publicado el Lunes 15 de marzo de 2004