Marzo en el Teatro de Títeres del Retiro de Madrid
Versión para imprimir Domingo 14 de Marzo de 2004 (Programaciones Teatrales) por José Luis.
La magia y la ternura de los títeres siguen atrayendo al público al Parque del Retiro.
Acababa de levantarme de la cama y esuché la moto del cartero, que nunca llama dos veces (a veces, no llama ni una), y me acerqué hasta mi buzón. Allí me esperaba la programación de Marzo del Teatro de Títeres del Retiro. Eso sí, tarde, como casi todo lo relacionado con Correos.
Di dos pasos, medio dormido todavía, y mi nariz tropezó con el pino que provee de sombra a mi casa. A continuación caí al suelo, todo lo largo que soy.
Mi vecino, Catedrático de Filosofía en la Complutense de Madrid, me miró a través del seto que separa nuestras casas.
-¿Qué haces ahí tumbado como un idiota?- me preguntó y dio una calada a su cigarro, y el olor de María me envolvió.
-Tengo entre mis manos la Programación del Teatro de Títeres para Marzo y me he alegrado tanto de que los títeres sigan conquistando a su público que de repente he tenido la sensación de volar sobre una estrella y que infinitas luminarias giraban alredecor de mí.
Mi vecino, Dieguito el Filo, como lo llamamos, saltó el seto y entró en mi jardín.
-¿Qué te has metido en el cuerpo?- me preguntó, algo ansioso, y dando otra calada a su cigarro.
-No me he metido nada. Ya ves que es cierto que tengo entre mis manos la programación del Teatro de Títeres.
-Horario de las funciones -leyó Dieguito-, a las 12,30 horas. Mes de Marzo. 14, Teatro La Gaviota, con Papel de Sueños. 19, 20 y 21, La Mar de Marionetas, con Los Dundis Siderales. 27 y 28, Teatro La Gaviota, con Papel de Sueños -hizo una pausa-. Yo no he volado en ninguna estrella. Ni tampoco observo estrellas a mi alrededor…
Mi perro asomó por la esquina de la casa y miró a Dieguito con expresión de: “¡ajá, allanamiento de morada!”.
-Con eso de la filosofía moderna tiendes a tomarte las cosas tal y cómo se dicen, y olvidas La Poética de Aristóteles…
A continuación fue todo muy rápido: mi perro se lanzó sobre Dieguito como un hipopótamo sobre un río un día de verano. A su vez, debido al susto, mi vecino tropezó con un extraño dispositivo que mi amigo Néstor había montado en el jardín con el pretexto de fabricar un podador de hierba de energía solar. Todo lo cual, entremezclado, hizo que el buen filósofo saltara por los aires rodeado de un mar de hierba mal cortada.
-Creo -dijo el hombre, ya en el aire-, que esto del teatro de títeres puede ser un viaje interesante.
Acto seguido cayó sobre el preparado de compost que mi amigo Flops había dejado en maceración. Se escuchó un estruendo maravilloso.
-Vecino -me dijo, asomado entre las hojas putrefactas y con cierto olor a metano-, ¿podrías conseguirme entradas?
-No hace falta, la entrada al Teatro del Retiro es gratuita.
-Creía que ya no quedaban actividades gratuitas en Madrid- dijo, antes de encender con su mechero otro cigarrito y, de paso, todo el metano que no había escapado aún a la atmósfera.
Así, Dieguito voló.
-Dicen que el destino es el camino- le comenté a mi perro, que mordisqueaba feliz uno de los zapatos del filósofo volador.
Al día siguiente de estos acontecimientos casi bíblicos, todo el país hablaba de un meteorito que había cruzado media España. Y yo me he quedado con la duda de si habrán visto a las estrellitas que me rodearon ese día, o a mi buen vecino convertido en cometa con su cigarrito entre los labios.
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