Es el personaje que se opone al protagonista.
En las obras cuyo argumento se conforma a la lógica aristotélica, el antagonista representa una situación de posesión y, por consiguiente, su actitud es conservadora, pues teme perder aquello que posee; su enfrentamiento con el protagonista se debe a que lo considera una amenaza para su ventajosa situación.
Publicado el Sábado 10 de enero de 2004


