Un pequeño resumen de lo que aconteció en el Congreso celebrado en Bilbao hace unos días.
Terminó el Congreso celebrado en Bilbao durante la recta final del Festival de esta ciudad.
Este Congreso ha servido para trazar unas líneas directrices que determinarán los próximos movimientos de UNIMA España, así como su futuro próximo.

Antes de dar comienzo el Congreso, se rindió homenaje, en el Teatro Arriaga, a Paco Peralta y Ana María Matute, con la presencia del Concejal de Cultura de la ciudad.

El Congreso en sí, comenzó con una ponencia sobre las cifras del teatro de títeres en España, en la que se desgranaron datos de interés para conocer el empuje de esta actividad desde el punto de vista económico y laboral.

En el año 2000 se contabilizan unas 300 compañías reconocidas en España, de las que un 30% realizan más de 120 funciones anuales, otro 30% realizan un promedio de entre 50 y 80, y el resto, entre 20 y 50.
En ese mismo año (y siempre hablando de España) se constatan 32.000 representaciones de teatro infantil y de teatro de títeres, con un total de 3.200.000 espectadores, aproximadamente.

Estas cifras dan como resultado un total de 23.040.000 Euros al año en movimiento económico tan sólo en funciones. Cifras para reflexionar, teniendo en cuenta que son aproximaciones, y que hay un volumen importante de movimiento “no contabilizado”.

A continuación, se habló sobre la dicotomía entre tradición y modernidad, y nos enredamos, como en otras ocasiones, pero menos, en los laberintos de la semántica y los conceptos; que si teatro de títeres o títeres a secas, que si actores o titiriteros… etc. En estas discusiones, me da la sensación de que se crea un eje que divide limpiamente a los contertulios en latino americanos y españoles. Una división sin tensiones, que sencillamente representa puntos de vista distintos en función a la realidad cultural y social de cada parte. Creo que ambos puntos de vista, en general, son compatibles y complementarios.

Se debatió también sobre la actual estructura de UNIMA España, basada en la estructura autonómica del país, abriendo las puertas a la federación de otras asociaciones con los mismos fines e intereses. Dentro de esta estructura asociativa, se contempló también la posibilidad de que las compañías tuvieran una forma de afiliación específica que les permitiera tener un mayor peso en la asociación, prestando atención a una inquietud propia de las compañías profesionales por articular una asociación más profesional que defienda sus intereses.

Esto, y es mi opinión personal, supone un conflicto con la propia naturaleza de UNIMA, que no es una asociación profesional. En un sector que crece, y con necesidades cada vez más concretas, es completamente lógico buscar la creación de un organismo que defienda los intereses profesionales y que provea de mecanismos de desarrollo a sus asociados, pero creo que tratar de convertir a UNIMA en esto es un error fruto de la dificultad de crear desde cero un ente de estas características.

Por otra parte, no hay que perder de vista que el mayor porcentaje de miembros de UNIMA España lo componen miembros de compañías profesionales.

Cuando comenzó el último día del Congreso, yo estaba ya de vuelta a Málaga por una cuestión de horarios, y no pude asistir por lo tanto a la última ponencia “Imagen y comunicación en UNIMA” en la que se trataban temas que me atañen directamente, como la web de UNIMA y su relación con titerenet. Pero de eso hablaremos en otro momento.

José Monleón, nos visitó, de la mano de Concha de la Casa, durante el congreso y nos animó a asumir la importancia de nuestro trabajo, destacando la flexibilidad del teatro de títeres, que lleva sus historias a cualquier parte.

En definitiva, un encuentro, el que tuvimos la oportunidad de encontrarnos e intercambiar opiniones y puntos de vista sobre temas importantes, y que marcará el devenir de UNIMA España en los próximos meses, o tal vez años.


Publicado el Domingo 30 de noviembre de 2003