Desde el Festival europeo para la infancia y la juventud de Gijón (Feten), Angélica Gómez nos ofrece una nueva crónica, entreverada de descripciones, crítica y pie de calle; desde Gijón para titerenet.com.
Crónica / Feria europea de teatro para Niños
Miércoles, 28 de Febrero de 2002.
Gijón.
Mucho tiene Gijón de habanera. Lo sabes desde que la pisas, porque en cierto modo te estrecha, te cala hondo. Cambié la sidra por el ron dorado en la Boguedita del Medio, que aquí da al malecón y como era de prever, no llegué a tiempo a los espectáculos de la mañana, lástima, porque he oído que la campañía granadina Lasal ha encadilado con “El gran traje”, pese a los problemas de aforo, le han metido más niños de la cuenta y ha sido contraproducente.
Tras dar al fin con un ciber para haceros llegar este nido de palabras, busco mi ticket del almuerzo. El ambiente que se cuece en el restaurante es el siguiente: distribuidores atacan programadores, programadores prefieren elegir su plan de ataque o bien compañía intercambia resaca con compañía. Como me tocó el segundo turno, el de las 14.30 horas, fue visto y no visto porque después, ala, al teatro, a ver la “Historia de una zebra en apuros”, de Kamante Teatro (Asturias). Y tan en apuros, digo yo, porque a ver sino cómo se explica que el público que no se durmió estuviera más pendiente en todo momento del manipulador que de los manipulados. Mal asunto.
Sales un poco zombi de lo de la zebra y apresuras el paso para no perder a Combinats, de Valencia, y un espectáculo provocador, “Castigos”. Grotesco, de estética muy cuidada y un texto que raya lo “incorrecto”. Se trata de unos niños que han sido castigados y entran en un mundo mágico y malvado. Descubren que todas las habitaciones de castigo del mundo tienen unos pasadizos secretos que van a parar allí, al templo de Tiran, Tirandopedos, un malo malísimo de altas plataformas, afeminado y con mucha mala leche. Los niños no dejan de defender a lo largo de toda la trama el derecho a ser ellos mismos, tal y como son.
Y por último, chantatacháááánnnnn…., “Bobot”, un espectáculo de danza y efectos visuales a cargo de la compañía Mariantonia Oliver. De gran formato, presupuesto alto, juegos de luces proyectadas y sombras, videopantalla gigante, cuerdas que elevan al bailarín a lo “Matrix”, una obra envolvente y con mucha magia, sin texto, con un hilo conductor apenas visible mas que con una dramaturgia hilvanada imagen tras imagen.






