El Títere en Alicante
Versión para imprimir Martes 27 de Noviembre de 2001 (Historia de los títeres) por José Bolorino.
Entresacado con permiso del texto “Breve Historia del Teatro en Alicante” de Jaume LLoret Esquerdo.
Aunque en el siglo XIX los títeres entraron en crisis, se desarrollaban en los pueblos importantes iniciativas como el Belén del Tirisiri de Alcoy que aún sobrevive representándose en Navidad desde 1870.
El títere, que es un arte teatral de raíces populares, desarrolla sin embargo, una potencialidad de lenguajes y códigos innovadores que no se ha correspondido, casi nunca con la falta de medios y la exclusión históricamente sufrida.
Reconstruir la vida del títere a lo largo de los tiempos es, sin duda, una de las más valiosas aguas en las que beber. Y como para beber agua hay que acudir a la fuente, encontramos dentro del libro editado por el Ayuntamiento de Alicante y la Caja del Mediterráneo titulado “El títere en Alicante”, la Breve Historia de Títere que el doctor en Filología Catalana y licenciado en Historia Jaume Lloret Esquerdo confeccionó en torno a la realidad titiritera alicantina.
En dicho apartado del libro, el profesor Lloret Esquerdo comienza explicándonos el teatro de tradición Medieval donde el títere se mezcla con los juglares en palacios reales y mimetiza las gestas de los torneos, tablas redondas y combates entre caballeros por medio de títeres danzantes en miniatura, los bavastels.
En el siglo XV grupos escultóricos alegóricos montados sobre tabernáculos o carros triunfantes, tomaban la calle con ocasión de las celebraciones reales, eran los entremeses, que acompañados de poemas y canciones, seguían la comitiva por las calles de la ciudad.
Con motivo de la procalmación de Luis I (15-1-1724) los gremios alicantinos sacaron carrozas y entremeses que tenían artefactos mecánicos y esculturas figuradas de animales.
Desde el siglo XVI hasta la crisis del Antiguo Régimen hubo en Alicante fastos, desfiles y representaciones teatrales, sobre todo combates de moros y cristianos.
El teatro religioso se aglutina en torno a la procesión del Corpus, incluyendo elementos de carácter profano, aunque la intención era pedagógica ya que acercaba los dogmas al pueblo. En estas representaciones callejeras se manejaban esculturas mecánicas de fácil manejo.
Poco a poco, los artificios decorativos se fueron complicando y los carros triunfales se convirtieron en una de las atracciones más notables del Corpus.
Las danzas también formaban parte de la procesión y de las fiestas. Uno de los bailes más antiguos eran las danzas de gigantes y cabezudos que, al parecer, ya existían en el siglo XII. Su existencia está documentada en 1439 en el municipio de Orihuela.
Desde la guerra de Sucesión, que supuso una interrupción en la tradición del Corpus, hasta 1921, los gigantes y cabezudos, de origen castellano, siguieron una suerte de altibajos. A partir de 1929, estos figurines desfilan en la fiesta de las Hogueras de San Juan por las calles de Alicante.
El teatro del Barroco está protagonizado por la Casa de las Comedias que nacen como resultado del impulso del que a partir del siglo XVI disfruta el teatro laico que se comenzaba a hacer por fin, en locales cerrados.
La nueva práctica teatral del barroco tuvo un caracter populista que fusionará diversos ingredientes: el teatro profano anterior, los elementos cómicos religiosos, refutado por la misma iglesia, la juglaresaca y la comedia dell’arte que las compañías italianas trajeron a pesar de la hegemonía medieval.
La práctica de este populismo escénico se consolida a finales del siglo XVI y principios del XVII con la aparición de teatros locales.
En la Casa de las Comedias se representaban comedias barrocas, pero también había títeres que eran reproducciones en pequeñito del repertorio propio de las casas de las comedias.
La Casa de Comedias de Alicante se fundó en 1616 y en dos siglos de funcionamiento albergó companías de la legua.
A principios de siglo XIX la ópera coexistió con espectáculos “menores”, entre ellos los títeres, que también estaban presentes, en Alicante, en las posadas que organizaban diversiones para los clientes com sombras chinas y linternas mágicas.
Fué en 1813, en un mes de Septiembre, cuando Francisco Cucarella presenta en Alicante “Máquina de figuras, esculturas y sombras chinas”.
En 1813, Juan Maestreti con su Compañía Cómica de Máquina Real también ofrecía sus títeres.
Funciones de títeres y pestidigitación compartían escenario, basándose en ello el mago Salvador Pagán que en 1814 estrena un espectáculo que era una fusión de todas estas prácticas.
Muchos artistas y titiriteros de esta época eran extranjeros, Cramer y Maffey muestran en Alicante el 29 de enero de 1817 un retablo mitológico.
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